LA
PAZ.— El presidente de Bolivia, Evo Morales, dio inicio a las
operaciones de la planta metalúrgica Karachipampa, en el sureño
departamento de Potosí, con la puesta en funcionamiento del horno
Kivcet.
Morales manifestó que el comienzo de la planta es un aporte para
consolidar el desarrollo del sector minero, que sumado al
hidrocarbonífero y el agropecuario garantizarán la revolución
democrática en el país, sustentada financieramente en esos tres
pilares.
En 1971 un Comité de Intereses de Potosí sugirió la construcción
de una planta electrolítica de zinc y en la década siguiente la
fundidora fue instalada para procesar plomo y plata, pero hasta la
fecha nunca cumplió ese objetivo.
El jefe de Estado recordó que en 2007 su gobierno propuso a los
trabajadores mineros tomar el control de esa industria, pero recibió
como respuesta el rechazo, tal vez porque aún se creía que el sector
privado realizaría un mejor trabajo.
La empresa canadiense Atlas Precius Metals era la encargada de
poner en marcha el proyecto pero con los años quedó demostrada su
inoperancia, por lo que en 2009 Karachipmpa pasó a la administración
del Estado a través de la Corporación Minera de Bolivia.
En el acto realizado en la planta, Morales suscribió el decreto
de creación de la empresa fundidora Karachipampa, cuya
rehabilitación demandó 45 millones de bolivianos (seis millones 493
mil 500 dólares).
El mandatario destacó los 50 millones de dólares destinados a la
compra de concentrados con los que operará la planta.
Según Morales, los potosinos y los bolivianos en general llevan
décadas esperando por ésta, que ayudará al crecimiento económico del
país.
Los hornos de fundición del complejo tendrán una capacidad de
producción superior a las 51 mil toneladas de concentrados al año.
Adicionalmente, Karachipampa generará anualmente 18 millones de
dólares por la elaboración de antimonio de sodio, óxido de zinc,
cristales de bismuto y mata de cobre, entre otros.
La utilidad bruta calculada en el primer año es de 39 millones de
bolivianos (cinco millones 627 mil 700 dólares).
En el entorno de esta planta se pretende crear una zona
industrial con la instalación de fábricas de calamina y clavos.