Santiago
de Chile, 3 enero.— Luego de más de 39 años del asesinato del
cantautor chileno Víctor Jara, ocho exoficiales fueron llamados al
banquillo de los acusados por su responsabilidad en el crimen, pero
queda por recorrer un convulso proceso para su condena.
En entrevista con Prensa Latina, la viuda del artista, Joan Jara,
reconoció la importancia del encauzamiento, sin embargo manifestó
estar consciente de los tropiezos que están por venir.
"Se ha esperado tanto tiempo que uno como que pierde las
esperanzas de que todo va a suceder muy rápido, pienso que van a
existir tropiezos, que los van a soltar, no sé, tenemos que seguir
muy alertas, y trabajar mucho para que realmente siga el proceso",
consideró.
Joan recordó la negativa de las fuerzas armadas de Chile a
contribuir al esclarecimiento de los hechos y por ende a la
identificación de los autores directos y cómplices del asesinato, de
ahí que en gran medida los resultados del juicio que se iniciará
próximamente dependerán de la información que aflore en la vista
oral.
"El careo entre esos exoficiales será muy importante para que el
proceso siga adelante, ya que es posible que emerjan contradicciones
en los testimonios y pueda ir saliendo a flote la verdad", expresó
la exbailarina y coreógrafa británica.
Tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 encabezado
por el general Augusto Pinochet, la entonces Universidad Técnica del
Estado fue cercada por tropas del Ejército, que ocuparon el recinto
y apresaron a estudiantes y profesores, quienes fueron conducidos al
Estado Chile, convertido en un centro de tortura y muerte.
Entre los profesores apresados se encontraba el cantautor, quien
al ser reconocido por sus captores fue sometido a interrogatorios,
golpizas y disparos letales.
Su cadáver fue hallado junto a otros tres cuerpos en las
cercanías del Cementerio Metropolitano días después, víctima de más
de cuarenta impactos de bala.
Según testimonios recabados hasta la actualidad, su muerte se
produjo el 16 de septiembre de ese año, y su cuerpo encontrado tres
días después.
Una vez que identificó el cadáver, Joan marchó al exilio junto a
sus dos hijas, Manuela, a quien tuvo junto a su primer esposo, el
entonces bailarín y actor chileno Patricio Bunster, y Amanda, fruto
de su relación con Víctor Jara.
Desde el exterior comenzó a desarrollar una intensa actividad
contra la dictadura militar, inmersa en acciones para que emergiera
la verdad sobre el asesinato de su esposo.
Tras el fin de la dictadura en 1990, Joan decidió no continuar
"colgada de la muerte" y dedicó gran parte de su vida a difundir la
obra y en general el legado del autor de Te recuerdo Amanda, quien
de haber continuado con vida tuviese ahora 80 años.
"No me he dedicado a rescatar su obra, porque nunca ha estado
ausente. Pero sí a hacerla pública desde el año 1993 en que nació la
Fundación Víctor Jara, ya que su música se escuchaba de manera
clandestina en Chile, y no aparecía su figura en ningún medio",
subrayó Joan.
En ese sentido, recordó que las canciones de su esposo estaban
presentes en la juventud, y que luego de la dictadura se logró
difundirlas en la radio, la televisión y otros espacios.
De acuerdo con la exbailarina, Víctor está latente en Chile, no
solo con su obra, sino también con sus valores, su ejemplo, su vida.
"Los estudiantes cantan sus canciones, y desgraciadamente, muchas
de sus canciones son válidas, porque muchos de los males que él
denunciaba, están presentes, porque muchas cosas no han cambiado, o
están peor que antes. Las canciones donde hacía críticas al sistema
capitalista todavía son válidas", apostilló.
El Estadio Chile
"Este lugar para nosotros tiene fantasmas, pero nos acompañan
para seguir adelante", sostuvo Joan en su entrevista con Prensa
Latina, en una especie de paráfrasis de sus propias palabras,
pronunciadas minutos antes en una plática con reporteros.
Recostada a una baranda del graderío del otrora Estadio Chile, en
la actualidad Estadio Víctor Jara, recordó que la instalación fue
recuperada con un gran acto cultural en 1991, a manera de sahumerio,
para intentar purificar el lugar, que a la sazón se llenó de cantos.
"En ese momento -narró- fue posible entrar al estadio, y después
en una época le permitían a la Fundación Víctor Jara utilizarlo de
manera preferencial, se hicieron muchos actos culturales,
conciertos, celebrando distintas fechas relacionadas con la vida de
Víctor, con muchos artistas importantes y otros no tan conocidos".
Después, precisó Joan, lo cerraron y le impedían a la Fundación
realizar actividades, pese a que logró declararlo Monumento
Nacional, a fin de que no fuera abandonado, "porque lo querían
botar", exclamó.
"Canto que mal me sales cuando tengo que cantar espanto",
escribió Víctor Jara en parte de su último texto, redactado en un
pedazo de papel que otros reos lograron sacar del tétrico Estadio
Chile.
Se abre una causa
El viernes último, el magistrado de la Corte de Apelaciones de
Santiago Miguel Vázquez encausó a ocho exoficiales por ser autores y
cómplices en el asesinato del artista.
En un inicio trascendió que eran siete los acusados, pero luego
el número fue rectificado, y señalados como autores directos del
crimen Hugo Sánchez y Pedro Barrientos.
Como cómplices, la lista incluye a Roberto Souper, Raúl Jofré,
Edwin Dimter Bianchi, Nelson Hasse Mazzei, Luis Bethke Wulf y Jorge
Eduardo Smith.
El juez dictaminó el arresto internacional de Barrientos y la
conducción del resto del grupo al Primer Batallón de Policía
Militar.
La familia de Victor Jara y sus abogados solicitaron a la Corte
Suprema de Chile que reclame a Estados Unidos la extradición de
Barrientos, quien tiene su refugio en el estado de La Florida.
El abogado querellante en el caso, Nelson Caucoto, destacó el
hecho de que estas personas van a tener todos los derechos y
facultades que no le dieron a Víctor para defenderse.
"Lo martirizaron, lo asesinaron, y nunca tuvo la oportunidad de
acceder siquiera a la posibilidad de saber cuál era el cargo por el
que lo estaban ejecutando", expresó el letrado.