Palmas y tambores

ALAIN VALDÉS SIERRA

En homenaje a la percusión cubana y sus grandes devino el concierto que la casa discográfica Colibrí del Instituto Cubano de la Música (ICM) efectúo en la despedida del año, ocasión escogida para dar inicio a las celebraciones por su primera década de existencia.

Foto: Ismael BatistaLa gala, efectuada en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, presentó el proyecto La percusión cubana, que dio al público la posibilidad de apreciar una síntesis de lo mejor de las expresiones de la música popular y tradicional de la Isla, compuesta y arreglada para un formato de percusión que permitió exhibir dichas características.

El programa de la noche, titulado Identidad: Tras los pasos, tuvo como protagonistas a Yaroldi Abreu, Edgar Martínez y Adel González, tres jóvenes percusionistas que, sobre la base del talento y la fuerza de sus interpretaciones, realizaron un dinámico recorrido por diferentes estilos de la percusión.

En la Avellaneda se escuchó desde el pilón hasta el changüí, desde el mambo hasta la rumba, todo con el factor común de las sui géneris manera de tocar cada uno de los ejecutantes.

Durante casi dos horas las tumbadoras acompañaron a destacados cantantes como Sixto Llorente (El Indio), Tony Calá y Bárbara Zamora, o virtuosos instrumentistas de la talla de los treseros Pancho Amat y Cotó, el laudista Bárbaro Torres y el bajista Gastón Joya.

Las gracias, una vez más, a Joaquín Betancourt, ese gigante de la música cubana por la dirección artística del espectáculo y los excelentes arreglos a temas imprescindibles de la cultura nacional como Manteca, de Chano Pozo, Qué rico pilón, de Enrique Bonne, De manera espantosa, de Arsenio Rodríguez, y Murakamis Mambo, de José Luis Cortés, entre otros.

El respeto por los grandes y el necesario homenaje a los que todavía están con nosotros, se hizo presente en el reconocimiento que Colibrí y el ICM le hicieran a Enrique Plat, Giraldo Piloto, Ruy López-Nussa, Justo y Facundo Pelladito, Oscar Valdés, Pancho Terry, Eugenio Arango, Diosdado Ramos, Amado Dedeu, Mario Jáuregui y otros, por mantener viva una tradición centenaria que constituye una de las más genuinas expresiones de cubanía.

Las honras llegaron también a Amado Valdés y Roberto Concepción, este último por toda una vida dedicada a la pedagogía, obra de la que son frutos varios de los más destacados instrumentistas jóvenes del país.

El concierto fue filmado para la producción de un DVD que bajo el sello Colibrí saldrá al mercado como parte de las celebraciones por la década de creada la casa discográfica del ICM.

 

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