Hillary Clinton ingresó este domingo en un hospital neoyorquino al
detectarle sus médicos un coágulo de sangre cuyo origen podría estar
en una conmoción cerebral. El hallazgo se produjo en una revisión a
la que la secretaria de Estado se sometió en el New York-Presbyterian,
el hospital de Manhattan donde su esposo se sometió a una operación
coronaria en septiembre de 2004.
"A ella la están tratando con anticoagulantes en el hospital para
poder observar los efectos de la medicación en las próximas 48
horas", explicó su portavoz Philippe Reines. "Sus médicos seguirán
revisando su problema y otros asuntos asociados con su conmoción
cerebral y determinarán si requieren cualquier otra acción".
La secretaria de Estado no se deja ver en público desde la
primera semana de diciembre. Entonces su entorno dijo que había
contraído un virus estomacal durante un viaje que la llevó por
Bruselas, Dublín e Irlanda del Norte. Unos días después, el
Departamento de Estado informó que había sufrido una conmoción
cerebral que su entorno atribuía a la deshidratación.
La convalecencia obligó a la secretaria de Estado a suspender un
viaje a Marruecos y le evitó el trago de comparecer en el Capitolio
para explicar su visión del ataque que se cobró la vida de cuatro
estadounidenses en la ciudad libia de Bengasi en la madrugada del 11
de septiembre del año que ahora termina. Varios congresistas
republicanos sembraron dudas entonces sobre la enfermedad de Clinton
y amenazaron con demorar la aprobación del nombramiento de John
Kerry como secretario de Estado si su predecesora no comparecía
antes de su dimisión.
Clinton abandonará en los próximos días el Departamento de Estado
después de cuatro años en los que ha recorrido más de un millón de
kilómetros al servicio del hombre que le arrebató su sueño de volver
a la Casa Blanca.
Hillary acaba de cumplir 65 años y asegura que por ahora quiere
descansar. Pero aquí todos perciben su movimiento como una retirada
estratégica y su nombre empieza a sonar para las presidenciales de
2016. Su entorno no descarta que vaya a presentarse y los demás
aspirantes demócratas aguardan en vilo temerosos de competir con la
mujer que hoy por hoy lidera todas las encuestas.
La salud será un factor importante a la hora de tomar esa
decisión. Clinton tendrá 69 años en noviembre de 2016. Los mismos
que tenía Ronald Reagan cuando tomó posesión en enero de 1981 y
cuatro menos que Bob Dole cuando perdió su carrera presidencial en
1996.
No es la primera vez que se le detecta un coágulo a Hillary
Clinton. En 1998 fue ingresada de urgencia en el hospital naval de
Bethesda después de que sus médicos le detectarán uno detrás de la
rodilla izquierda. Entonces los médicos le ordenaron que tomara
anticoagulantes y ella misma dijo luego que se trataba de "la alerta
sanitaria más significativa" que había atravesado durante su vida.