Organización y capacitación

Indispensables para evitar accidentes de trabajo

Ivette Fernández Sosa

Foto: Otmaro RodríguezSi bien semanas atrás se anunciaba en el portal digital de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información acerca de la disminución experimentada en los accidentes de trabajo en Cuba hasta el cierre de septiembre del presente año, todavía es mucho lo que debe mejorarse en este ámbito.

Hasta esa fecha se reportaron en el país 3 273 accidentes laborales, un centenar menos que en igual etapa del año precedente con 45 lesionados menos (de 3 319 a 3 274), y 56 fallecidos.

Según fuentes del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), en el 2011 el mayor número de accidentes se concentró en los Ministerios de la Agricultura, Transporte, Industria Básica y Ligera, Construcción, Sideromecánica y el Grupo Azcuba. La principal causa de estos eventos —poco más de la mitad— estriba en deficiencias de la organización del trabajo que van desde puestos de labor incorrectamente diseñados, insuficiente supervisión hasta regímenes de trabajo mal confeccionados.

Dentro de estos indicadores, un tercio de los accidentes se produjo por caídas, cortes y golpes, y algo más del 30 % de todos los lesionados fueron mujeres. Llama la atención que la cuarta parte de los trabajadores fallecidos se deba a accidentes del tránsito.

En evaluación realizada hasta septiembre de este año, según fuentes del Ministerio de Trabajo, se mantienen muchas de las tendencias que caracterizaron al almanaque anterior.

Estudios realizados por el Instituto de Investigaciones del MTSS revelan que en disímiles casos los accidentes deben su ocurrencia a la falta de instrucción y capacitación de los trabajadores sobre estos temas. Entre otras de las causas se encuentran el manejo de tecnología obsoleta y negligencias en el comportamiento de los asalariados.

En virtud de reducir la accidentalidad, Heriberto Pavón Núñez, especialista en Seguridad y Salud, advierte acerca de la necesidad de que los trabajadores dominen los peligros a los que están expuestos en su profesión, tomando en cuenta su perfil de cargo y sus propias competencias. A partir de este conocimiento —esclarece Pavón— estarán mejor preparados para trabajar de forma segura y eficiente.

Otro tema que merece atención, y que incide negativamente en la prevención, es el hecho de que no todas las administraciones realicen un levantamiento de los riesgos de cada puesto laboral. Esto no solo dificulta que los obreros puedan ser instruidos sobre los peligros asociados a su labor, sino que también atenta contra la eficiencia en esas entidades. Persiste, en algunas administraciones, el desconocimiento de la base normativa para seguir en determinados procedimientos, dejando a la espontaneidad asuntos que pueden resultar nocivos para el desempeño del trabajador.

A partir de estos resultados, se instrumentó a partir del actual año una campaña nacional en pos de elevar la cultura del cuidado laboral y minimizar los riesgos de accidentes. Tomando en cuenta los principales factores asociados a la accidentalidad en el país durante el 2011, el trabajo se dirigió fundamentalmente a estimular el cuidado en conductores de transporte automotor, operadores de equipos y otros.

A pesar de que su implementación es aún incipiente algunos indicadores revelan discretos resultados. "Aunque el Ministerio de Transporte sigue siendo uno de los organismos con más alta accidentalidad, logra reducirla en comparación con el 2011. En ese caso está también el de la Construcción. Hay que tener en cuenta que estos son los organismos con mayor accidentalidad, pero también los que poseen mayor cantidad de riesgos potenciales, por lo tanto, sus sistemas de gestión tienen que ser más fuertes, más eficientes", dice Pavón.

Como colofón de la campaña se diseñó, en noviembre pasado, la clausura de la jornada con un taller nacional de gestión de seguridad y salud en el trabajo. En ella, cuatro organismos de la economía —MITRANS, MINAG, MICONS y AZCUBA— expusieron cómo abordan el tema de la gestión de la seguridad y salud en el trabajo. De estas experiencias salieron entonces las pautas a seguir en el 2013 para buscar minimizar, lo más posible, los riesgos para la vida y la salud de los trabajadores cubanos.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir