El campesino, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y
Servicios (CCS) Manuel Ascunce Domenech, de Cienfuegos, posee 43,6
hectáreas a las cuales ha extraído numerosos beneficios y concibe
las mejores expectativas para el Decreto-Ley 300.
Sí deja claro que "la tierra debe entregarse a gente que de
verdad vaya a producir, a quien tenga interés real o el Estado vea
que está trabajando en el surco. Yo conozco casos de personas a las
cuales les otorgaron áreas para ganado por el Decreto 259 y están
perdidas en aroma. Sin embargo, sueltan a sus animales en otros
lugares para que pastoreen. Entonces, ni hacen ni dejan hacer".
Cinco trabajadores, incluyendo boyero y tractorista, lo ayudan en
su extensión dedicada a los cultivos varios y los frutales; sobre
todo a los primeros. Da gusto otear el horizonte de estas
plantaciones. Aquí hay de todo: col, pepino, tomate, frijoles, ajo,
cebolla, ají pimiento, habichuela... Además de mango y guayaba.
Quintana muestra su predilección por siembras como las del frijol,
el tomate y la cebolla, en virtud de sus ciclos cortos para la
cosecha. "El más agradecido —dice—, es el primero, porque lo tienes
listo entre 70 y 90 días, según la variedad; y además prácticamente
no le entran enfermedades".
"La col, resulta mucho más compleja, debido al ataque de plagas
como la famosa polilla, pero acepto el reto y la siembro todos los
años, porque siempre me ha gustado afrontar los desafíos. De hecho,
de no proyectarme así ni siquiera hubiera comenzado en estas casi 50
hectáreas, que debimos limpiar a machete limpio, antes de entrar en
producción años atrás", continúa.
Tampoco tenía agua al inicio, pero en virtud de su empeño, el
Ministerio de la Agricultura le facilitó la instalación de una
turbina eléctrica que favoreció de forma notable a las plantaciones,
afirma. La ayuda de ese equipo ha sido básica, subraya.
En el 2012 entregó a su CCS 30 toneladas de frijoles e igual
volumen de guayaba, más 25 toneladas de tomates pese a que perdió
alrededor de 15 de estas por las inundaciones provocadas por Sandy.
A lo anterior se suman 70 toneladas de otras producciones.
Quintana opina que el principal problema de varios campesinos
continúa siendo la llegada tardía de pesticidas e insecticidas:
"Entre su momento de aprobación y su arribo al agricultor, en más
del 90 % de las oportunidades existen atrasos".
No obstante, también lo reconoce, "tengo la ventaja de haber
establecido contratos para cinco renglones con la Empresa de
Semillas, dirigidos a la sustitución de importaciones, y por dicha
vía, estos u otros recursos, sí llegan a tiempo casi sin excepción".