Un agricultor que prefiere los retos

JULIO MARTÍNEZ MOLINA

CIENFUEGOS.— A sus 46 años, Carlos Quintana González no ha conocido otra profesión en su vida que la de agricultor. Hombre de campo de pura cepa, ama la tierra, conoce sus potencialidades y está consciente de cuanto resta aún por explotarlas en las superficies cultivables de nuestro país.

Foto del autorAunque la col no sea el cultivo más “agradecido”, según Carlos Quintana, él lo sigue plantando junto a los otros que le rinden más beneficio.

El campesino, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Manuel Ascunce Domenech, de Cienfuegos, posee 43,6 hectáreas a las cuales ha extraído numerosos beneficios y concibe las mejores expectativas para el Decreto-Ley 300.

Sí deja claro que "la tierra debe entregarse a gente que de verdad vaya a producir, a quien tenga interés real o el Estado vea que está trabajando en el surco. Yo conozco casos de personas a las cuales les otorgaron áreas para ganado por el Decreto 259 y están perdidas en aroma. Sin embargo, sueltan a sus animales en otros lugares para que pastoreen. Entonces, ni hacen ni dejan hacer".

Cinco trabajadores, incluyendo boyero y tractorista, lo ayudan en su extensión dedicada a los cultivos varios y los frutales; sobre todo a los primeros. Da gusto otear el horizonte de estas plantaciones. Aquí hay de todo: col, pepino, tomate, frijoles, ajo, cebolla, ají pimiento, habichuela... Además de mango y guayaba.

Quintana muestra su predilección por siembras como las del frijol, el tomate y la cebolla, en virtud de sus ciclos cortos para la cosecha. "El más agradecido —dice—, es el primero, porque lo tienes listo entre 70 y 90 días, según la variedad; y además prácticamente no le entran enfermedades".

"La col, resulta mucho más compleja, debido al ataque de plagas como la famosa polilla, pero acepto el reto y la siembro todos los años, porque siempre me ha gustado afrontar los desafíos. De hecho, de no proyectarme así ni siquiera hubiera comenzado en estas casi 50 hectáreas, que debimos limpiar a machete limpio, antes de entrar en producción años atrás", continúa.

Tampoco tenía agua al inicio, pero en virtud de su empeño, el Ministerio de la Agricultura le facilitó la instalación de una turbina eléctrica que favoreció de forma notable a las plantaciones, afirma. La ayuda de ese equipo ha sido básica, subraya.

En el 2012 entregó a su CCS 30 toneladas de frijoles e igual volumen de guayaba, más 25 toneladas de tomates pese a que perdió alrededor de 15 de estas por las inundaciones provocadas por Sandy. A lo anterior se suman 70 toneladas de otras producciones.

Quintana opina que el principal problema de varios campesinos continúa siendo la llegada tardía de pesticidas e insecticidas:

"Entre su momento de aprobación y su arribo al agricultor, en más del 90 % de las oportunidades existen atrasos".

No obstante, también lo reconoce, "tengo la ventaja de haber establecido contratos para cinco renglones con la Empresa de Semillas, dirigidos a la sustitución de importaciones, y por dicha vía, estos u otros recursos, sí llegan a tiempo casi sin excepción".

 

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