KABUL.—
Dos mujeres entrenadas y graduadas para conducir aeronaves son
mantenidas fuera de las Fuerzas Aéreas de Afganistán por la
tradición discriminatoria femenina característica de la sociedad de
este país centroasiático.
Las subtenientes Sourya Saleh y Massoma Hussaini pasaron un curso
de 18 meses en Estados Unidos con vistas a pilotar helicópteros
militares, pero los mandos superiores las ignoran.
Ambas, sin embargo, conservan la esperanza de que no ser
abandonadas del todo y después de cumplir los trámites burocráticos
correspondientes, se les posibilite lograr su sueño.
La sociedad afgana, en general, aún manifiesta rechazo a que las
mujeres asuman funciones las cuales han desempeñado siempre los
hombres e incluso en mayoría de casos se les endosa el papel de
doméstica o de reproducción.
Las autoridades gubernamentales no han materializado cambios
sustanciales en las costumbres populares referidas al desempeño del
sector femenino.
Un ejemplo de lo anterior se mira en que menos de mil mujeres
integran las Fuerzas Armadas de Afganistán, las cuales suman en
total casi 190 mil militares.