No solo las familias españolas tienen problemas para mantener un
techo sobre sus cabezas. Si en España 400 mil personas han sido
expulsadas de su hogar desde que comenzó la crisis, en Inglaterra y
Gales la tragedia se ha repetido 160 mil veces entre el 2008 y el
2011 (el último año para el que existen datos completos). Se calcula
que, desde el año en que cayó Lehman Brothers, un 10 % de la
población británica tiene dificultades para hacer frente a sus
créditos y el 40 % de las hipotecas depende de la entrada de dos
sueldos en el hogar.
"La mayoría de la gente piensa que nunca vivirá un desalojo pero
la subida del desempleo, el alto coste de la vida y los desorbitados
precios de las casas hacen que muchos ciudadanos vivan ya al límite
de entrar en esa espiral de deudas que acaba en la expulsión de tu
casa", explica Kay Boycott, el director del área de Política de
Shelter.
Shelter (que en inglés quiere decir refugio) y otras
organizaciones benéficas de Reino Unido se están preparando para
acoger a más gente sin hogar a partir de abril del 2013. Tendrán que
dar apoyo a las nuevas familias a las que los últimos recortes
incluyan en esa "espiral de deudas" que tan bien se conoce en
España. El nuevo año fiscal ajustará el cinturón de los ciudadanos
un agujero más. George Osborne, ministro de Economía y Hacienda,
anunció el 5 de diciembre que congelará en los próximos tres años
todas las prestaciones sociales, con excepción de las minusvalías y
las relacionadas con la dependencia, que crecerán solo un 1 %. La
mayoría de los ministerios reducirán sus gastos de administración en
un 1 % en el 2013-2014 y en un 2 % en el 2014-2015, excepto de los
de Sanidad, Hacienda y Cooperación Internacional, que quedarán
blindados.
Las familias dependen cada vez más de las ayudas del Estado para
evitar el desahucio debido a la subida de los precios de las casas y
de los alquileres. Este incremento ha supuesto un aumento del 86 %
de las peticiones de ayuda a la vivienda desde el 2009, según un
informe de la National Housing Federation (NHF) publicado antes de
conocer los nuevos recortes. Además, el coste del alquiler ha subido
un 37 % y se prevé que aumente otro 35 % más en los próximos años,
según el estudio.
El problema es que el ajuste afectará también a los presupuestos
de las organizaciones benéficas y los que finalmente sean
desalojados tendrán más problemas para encontrar alternativas. La
institución religiosa Depaul es una especie de Bed and Breakfast
(Cama y desayuno) para los sin techo de entre 15 y 25 años que da
hogar a unos dos mil jóvenes: "Los anteriores ajustes nos han
reducido ya un 35 % las ayudas y cada vez tenemos menos recursos".
Como consecuencia de este recorte con doble efecto (sobre los
desahuciados y las organizaciones que les ayudan), una de cada cinco
personas que pierdan su casa en el próximo año tendrá que dormir a
la intemperie la primera noche, según una encuesta publicada el
lunes por la organización para gente sin hogar St. Mungo's.
"La diferencia entre ser propietario de una casa a ser un sin
techo hoy es espantosamente pequeña. Solo pequeñas cosas, como una
reducción de salario, un problema de salud o la pérdida de un
empleo, pueden suponer que una familia ya no pueda pagar su
hipoteca", concluye Boycott.