Hasta la fecha, sus empresas han trasladado 62 millones 600 mil
toneladas de cargas, cifra que supera en 6 millones 200 mil el
volumen trasladado en igual periodo del año anterior.
Estos resultados obedecen a la política implementada en el país,
desde el 2010, de traspasar las cargas de origen y destino mayorista
de los organismos a las entidades especializadas del MITRANS, cuyos
medios de transporte presentan mejores índices de ahorro de
combustible diésel.
Si bien al principio prevalecieron la desconfianza y las
incomprensiones por parte de los organismos, hoy son más los que
aprovechan las capacidades de transportación de ese Ministerio, que
afianza cada vez más su carácter rector de la actividad, lo cual
evita que se generen gastos innecesarios a la economía.
La mayor presencia del ferrocarril, dentro del balance de cargas
del organismo, así lo demuestra, al constituir uno de los medios más
eficientes en materia de ahorro energético, capacidad de carga y
llegar además a todo el territorio nacional.
Los trenes participan hasta el momento en el 66,57 % del total
del tráfico de cargas, que como indica el informe, es una cifra
superior a la planificada hasta la fecha.
Entre los factores que han posibilitado el progresivo incremento
de la intervención de los ferrocarriles en el movimiento de las
cargas, se encuentran las inversiones realizadas en el sector y el
plan de reparación y mantenimiento de las vías férreas, que han
permitido aumentar la calidad de marcha de los trenes y el
aprovechamiento de su peso a partir del mejoramiento del estado
técnico de las vías.
Y aunque este año las acciones de recuperación se han visto
afectadas por la falta de traviesas, fijaciones y carriles, el
MITRANS estima que al finalizar diciembre el cumplimiento de las
labores planificadas alcancen valores superiores al 90 %, pues ya se
cuenta con los recursos y el decisivo apoyo de los trabajadores del
sector al programa de recuperación del sistema ferroviario.
Sin embargo, persisten irregularidades que atentan contra el
avance eficiente del movimiento de los volúmenes de cargas. Por
ejemplo, y así lo señaló el ministro del ramo, César Ignacio Arocha
Masid, en una de las sesiones de trabajo de los parlamentarios, las
demoras en el ciclo promedio de rotación de las equipos ferroviarios
(tiempo estimado en que deben moverse), que este año se esperaba
debía estar entre los 10 y 12 días, y se comportó en 15.
Continúan incidiendo negativamente en este aspecto, las demoras
en las operaciones de descarga de las casillas ferroviarias,
principalmente de las que transportan sal, fertilizantes, insumos
agrícolas y determinados productos químicos, que no se descargan con
la misma prioridad que los alimentos.
Igualmente, influyen las dificultades de recepción en algunos
almacenes de la economía; y la no planificación de los organismos,
en cuanto a que no aseguran la descarga a tiempo de los camiones
responsables de transportar los productos de las casillas.
Resulta indudable que para que funcione mejor este eslabón de la
cadena puerto-transporte-economía interna, debe existir mayor
voluntad y exigencia por parte de los organismos implicados, pues
nada compensa los perjuicios que ocasionan estas demoras a la
economía nacional.