Estados Unidos

¿Al borde del abismo?

DALIA GONZÁLEZ DELGADO

Dos debates protagonizan por estos días el escenario político en Estados Unidos: la tenencia de armas y el llamado "precipicio fiscal". Sobre el primero queda poco que decir; solo esperar que triunfe la cordura y no ocurran nuevas masacres. El segundo se adueñó de los principales titulares en el 2010, y desde entonces no ha habido consenso.

Las noticias más recientes indican que el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, reconoció que no tenía suficientes votos para aprobar su propuesta.

Se trataba de un "Plan B", que aumentaría los impuestos para las familias que ganan más de un millón de dólares al año, mientras que extendía beneficios tributarios para los demás estadounidenses.

Sucede que en enero llegan al final los recortes de impuestos aprobados durante el gobierno de George W. Bush, y automáticamente se aumentarían los tributos para todos.

Si no logran un acuerdo, la combinación que podría tener lugar entre alzas tributarias y recortes de gastos, es lo que se conoce como "abismo (o precipicio) fiscal".

A fin de cuentas, ¿cuál es el problema? Estados Unidos ha gastado más de lo que ingresa, y ahora necesita reducir ese déficit. En primera instancia, Obama propuso mantener los recortes de impuestos solo a aquellas familias que ingresaran menos de 250 mil dólares anuales. Luego de semanas de negociaciones, dijo que estaría dispuesto a elevar las tasas para los que ganaran más de 400 mil.

Pero los republicanos se niegan a aceptar un aumento impositivo para la clase rica, y consideran que la solución es reducir el presupuesto de varios programas sociales.

Economistas coinciden en que la deuda fiscal en Estados Unidos no es un problema tan grave que, de no solucionarse antes de terminar el año, pondrá en peligro la estabilidad del país. De hecho, la Cámara se tomó un receso hasta después de Navidad, lo cual reconoce que tienen tiempo para esperar.

Para Derek Thompson, editor de negocios en The Atlantic, la metáfora del "precipicio" es exagerada, pues da la impresión de que se trata de algo muy repentino "y apenas uno da el paso al vacío se está lanzando a la muerte. Pero eso no va a pasar una vez uno salte en el 2012 y el 2013. No vamos a caernos de ningún lugar".

Mientras se debate en el Congreso, el desempleo en Estados Unidos era de un 7,7 % en noviembre, y la recuperación de la crisis es la más lenta desde la Gran Depresión. Respetables economistas como los premios Nobel Paul Krugman y Joseph Stiglitz advierten que las recetas propuestas por la cúpula política solo empeorarán la situación.

Stiglitz ha subrayado que lo más importante es la generación de empleo y el crecimiento económico. Por su parte, Krugman teme que los republicanos impongan en Estados Unidos las políticas de austeridad que han empeorado la crisis en Europa. "Se han aferrado a la idea de que recortar el gasto en una economía deprimida es bueno, y no malo, para la creación de empleo. La realidad ha demostrado que los países que más han recortado son los que han experimentado las recesiones económicas más profundas".

Krugman defiende la tesis de que en Estados Unidos no hay una crisis fiscal, sino una crisis de empleo. Así, el "abismo real" para los norteamericanos es que —según los datos más recientes— 4,9 millones de personas llevan más de seis meses en paro y 3,6 millones hace más de un año que no trabajan. Detrás de las cifras se esconden tragedias humanas: familias enteras en quiebra, casas perdidas, ahorros agotados. Pero nada de eso forma parte de los debates en el Congreso.

 

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