Jornada del Educador

Una niña que quería enseñar a la gente grande

OLGA DÍAZ RUIZ

"El objeto más noble que puede ocupar el hombre es ilustrar a sus semejantes", advirtió el Libertador Simón Bolívar, y con la claridad de quien nace predestinado a tan alto honor, Concepción Valdés Castro, Conchita, como la conocen sus alumnos y colegas, supo desde niña que viviría para impartir clases "a la gente grande". Noble propósito el suyo, que cuenta con cerca de 50 años en la docencia en la educación superior, 39 de ellos consagrados a las aulas de la casi tricentenaria Universidad de La Habana.

Foto: Otmaro RodríguezEs preciso aprender a emplear la Matemática en todas las disciplinas de la vida para lograr un mayor desarrollo científico-tecnológico del país, afirmó Conchita.

Profesora consultante de esta Casa de Altos Estudios, Conchita fue la primera mujer cubana en titularse como Doctora en Ciencias Matemáticas. A la altura de cuatro décadas, comparte con regocijo cátedra y reconocimientos con quienes fueron, otrora, sus alumnos.

La disciplina de Análisis Matemático, eje fundamental en la formación de los graduados en esta ciencia medular, y la asignatura con mayor número de horas-clases asignadas, continúa siendo su trinchera pedagógica.

Recientemente homenajeada junto a un grupo de fundadores de la carrera de Matemática, Conchita confesó a Granma que su motivación por el estudio de esta ciencia surgió mientras cursaba el nivel medio superior en el antiguo Instituto de la Víbora. Mis profesores de Física y Matemática del preuniversitario inculcaron en mí el amor por esta disciplina, y sembraron con su entrega muchas semillas, pues varias de mis compañeras también continuaron su ejemplo, comentó.

Recuerda que tuvo la oportunidad de estudiar la carrera mediante un plan especial, que les permitía hacer el cuarto y quinto años en un mismo curso. Corría el principio de la década del sesenta y fue una época de cambios, de rejuvenecer la Universidad, de imprimirle los aires de la Revolución... y Conchita pertenece a esa hornada de jóvenes protagonistas que marcaron el paso decisivo hacia las mejoras en la educación superior.

"Desde el inicio de la carrera me incorporé como alumna ayudante, pero muy pronto, apenas en el segundo curso, fue preciso desempeñarme como conferencista en los años inferiores, y luego como jefa de la asignatura, ante la ausencia de profesores que enfrentaran la docencia en la facultad. A partir de ese momento, muchos de nosotros no hemos abandonado las aulas", afirmó quien también forma parte del segundo grupo de graduados después de implementada la Reforma Universitaria.

"Aprendimos sobre la marcha cómo preparar una clase, cómo enfrentarnos a los alumnos y responder a sus inquietudes... no teníamos experiencia alguna, pero sí mucho amor y compromiso con la obra de educar".

A la altura de casi cinco décadas en el ejercicio del magisterio, Conchita asegura que a pesar de mostrar signos de fortalecimiento, todavía es insuficiente la cantidad de jóvenes matemáticos en formación, en correspondencia con las necesidades del país. Esto sucede en buena medida, explicó, porque no está extendido el criterio de que el conocimiento y dominio de esta ciencia debe formar parte de la cultura integral de la población.

No se conoce totalmente, ni se interioriza, la necesidad de emplear la Matemática en todas las disciplinas de la vida para lograr un mayor desarrollo científico-tecnológico y en general de la sociedad. Resta todavía, agregó, elevar el nivel de preparación de los estudiantes que ingresan a la carrera, consolidar el trabajo de formación vocacional y orientación profesional de los jóvenes hacia las ciencias exactas y naturales, y para hacerles comprender a los trabajadores de otras esferas del conocimiento las potencialidades del enfoque multidisciplinario.

"Es una labor que, sin duda, debe llevarse a cabo desde muchos frentes, aunque se están dando pasos sólidos en esa dirección".

Al respecto, se refirió a la experiencia de insertar alumnos de doce grado en las universidades, con el objetivo de prepararlos para continuar estudios en estas carreras. Indiscutiblemente, la medida ha repercutido de manera favorable en la cantidad y calidad de los jóvenes de nuevo ingreso a la especialidad, los muchachos llegan mejor preparados, transitan con éxito por la carrera y se gradúa un mayor número de ellos, indicó.

Desde su experiencia, destacó que a un Matemático no pueden faltarle la capacidad desarrollada, la preparación previa, el estudio individual, y la disposición de enfrentarse a una carrera dura y difícil. "Nuestros graduados deben aprender a dialogar con otros especialistas para orientar su trabajo en distintos campos del conocimiento, y asumir su formación con disciplina".

Doctorada en 1976 en la prestigiosa Universidad Estatal de Moscú M.V. Lomonósov, del entonces Campo Socialista, Conchita es autora de varios libros de Análisis Matemático y de otros títulos de divulgación científica. En estos momentos, termina, como coautora, una colección completa de textos para actualizar los contenidos que se imparten en esta disciplina. "Y por el momento, me siento muy feliz dando clases: puedo retirarme según todas las leyes, pero me quedo por mis estudiantes".

 

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