Profesora consultante de esta Casa de Altos Estudios, Conchita
fue la primera mujer cubana en titularse como Doctora en Ciencias
Matemáticas. A la altura de cuatro décadas, comparte con regocijo
cátedra y reconocimientos con quienes fueron, otrora, sus alumnos.
La disciplina de Análisis Matemático, eje fundamental en la
formación de los graduados en esta ciencia medular, y la asignatura
con mayor número de horas-clases asignadas, continúa siendo su
trinchera pedagógica.
Recientemente homenajeada junto a un grupo de fundadores de la
carrera de Matemática, Conchita confesó a Granma que su
motivación por el estudio de esta ciencia surgió mientras cursaba el
nivel medio superior en el antiguo Instituto de la Víbora. Mis
profesores de Física y Matemática del preuniversitario inculcaron en
mí el amor por esta disciplina, y sembraron con su entrega muchas
semillas, pues varias de mis compañeras también continuaron su
ejemplo, comentó.
Recuerda que tuvo la oportunidad de estudiar la carrera mediante
un plan especial, que les permitía hacer el cuarto y quinto años en
un mismo curso. Corría el principio de la década del sesenta y fue
una época de cambios, de rejuvenecer la Universidad, de imprimirle
los aires de la Revolución... y Conchita pertenece a esa hornada de
jóvenes protagonistas que marcaron el paso decisivo hacia las
mejoras en la educación superior.
"Desde el inicio de la carrera me incorporé como alumna ayudante,
pero muy pronto, apenas en el segundo curso, fue preciso
desempeñarme como conferencista en los años inferiores, y luego como
jefa de la asignatura, ante la ausencia de profesores que
enfrentaran la docencia en la facultad. A partir de ese momento,
muchos de nosotros no hemos abandonado las aulas", afirmó quien
también forma parte del segundo grupo de graduados después de
implementada la Reforma Universitaria.
"Aprendimos sobre la marcha cómo preparar una clase, cómo
enfrentarnos a los alumnos y responder a sus inquietudes... no
teníamos experiencia alguna, pero sí mucho amor y compromiso con la
obra de educar".
A la altura de casi cinco décadas en el ejercicio del magisterio,
Conchita asegura que a pesar de mostrar signos de fortalecimiento,
todavía es insuficiente la cantidad de jóvenes matemáticos en
formación, en correspondencia con las necesidades del país. Esto
sucede en buena medida, explicó, porque no está extendido el
criterio de que el conocimiento y dominio de esta ciencia debe
formar parte de la cultura integral de la población.
No se conoce totalmente, ni se interioriza, la necesidad de
emplear la Matemática en todas las disciplinas de la vida para
lograr un mayor desarrollo científico-tecnológico y en general de la
sociedad. Resta todavía, agregó, elevar el nivel de preparación de
los estudiantes que ingresan a la carrera, consolidar el trabajo de
formación vocacional y orientación profesional de los jóvenes hacia
las ciencias exactas y naturales, y para hacerles comprender a los
trabajadores de otras esferas del conocimiento las potencialidades
del enfoque multidisciplinario.
"Es una labor que, sin duda, debe llevarse a cabo desde muchos
frentes, aunque se están dando pasos sólidos en esa dirección".
Al respecto, se refirió a la experiencia de insertar alumnos de
doce grado en las universidades, con el objetivo de prepararlos para
continuar estudios en estas carreras. Indiscutiblemente, la medida
ha repercutido de manera favorable en la cantidad y calidad de los
jóvenes de nuevo ingreso a la especialidad, los muchachos llegan
mejor preparados, transitan con éxito por la carrera y se gradúa un
mayor número de ellos, indicó.
Desde su experiencia, destacó que a un Matemático no pueden
faltarle la capacidad desarrollada, la preparación previa, el
estudio individual, y la disposición de enfrentarse a una carrera
dura y difícil. "Nuestros graduados deben aprender a dialogar con
otros especialistas para orientar su trabajo en distintos campos del
conocimiento, y asumir su formación con disciplina".
Doctorada en 1976 en la prestigiosa Universidad Estatal de Moscú
M.V. Lomonósov, del entonces Campo Socialista, Conchita es autora de
varios libros de Análisis Matemático y de otros títulos de
divulgación científica. En estos momentos, termina, como coautora,
una colección completa de textos para actualizar los contenidos que
se imparten en esta disciplina. "Y por el momento, me siento muy
feliz dando clases: puedo retirarme según todas las leyes, pero me
quedo por mis estudiantes".