En
un contexto marcado por la incertidumbre generada a causa de la
crisis europea, la confianza del consumidor británico registró una
fuerte caída en diciembre, informó hoy el instituto de investigación
GfK.
El indicador bajó a -29 puntos desde los -22 precedentes, lo cual
evidenció el empeoramiento de las expectativas económicas.
La entidad consideró que esos resultados son un mal presagio para
las ventas minoristas de este mes. Algunos analistas ven con reserva
la noticia de que Reino Unido dejó atrás la recesión.
Opinan que el crecimiento de 0,9 por ciento en el Producto
Interno Bruto (PIB) entre julio y septiembre, resulta un resultado
plano, ya que la situación no es de contracción, pero tampoco de
recuperación.
La actividad económica descendió en los tres trimestres
anteriores, arrastrando al país a su primera recesión desde 1950.
El PIB aún se mantiene un cuatro por ciento por debajo de su
máximo antes de la recesión y tiene en su contra la profundización
de la crisis de la Eurozona, por lo que se prevé que la recuperación
sea lenta y frágil.