"La Ñaña" —mote dado por una de sus abuelas debido a la
hiperactividad que mostró desde pequeña— nació para jugar este
deporte, del cual quedó enamorada desde muy niña al tener frente a
su casa un terreno con aros en sus extremos. Luego entraría, con
solo 11 años, a la EIDE Capitán Orestes Acosta de la ciudad
indómita, centro donde permaneció por un lustro debido a las erradas
decisiones de algunas personas prejuiciadas con su pequeña estatura.
"Durante esos cinco años convencí a los que no confiaban en mí.
En todos los torneos me llevaba el premio a la mejor jugadora o el
liderato en algún departamento. Así fue como llegué a la ESPA
nacional, donde solo estuve dos años, pues me llevaron de invitada a
la preselección nacional y allí me quedé", rememora Casanova, quien
agradece mucho el impulso dado por su entrenador de la EIDE, Arnaldo
Santos Cisneros.
Sobre aquellas preocupaciones en relación con su tamaño, que
debió sor-tear en sus primeros pasos por el básquet, la nativa de
Songo La Maya tiene bien establecida su estrategia para
contrarrestar la diferencia de talla: "No me ofende mi 1.60 m de
estatura, porque lo supero con inteligencia, velocidad y picardía;
en dar ánimo a mi equipo, en ser guapa. Esa es mi forma de jugar y
la mejor manera de darme ánimo".
Las lesiones en sus miembros inferiores han sido otra de las
batallas que ha debido sobrellevar "La Ñaña" en su carrera
deportiva. Incluso, hace dos años fue intervenida quirúrgicamente en
uno de sus gemelos, producto de una dura cabeza de vena que le
provocaba molestias, dolor y la limitaba a realizar muchas acciones.
"Como soy una jugadora veloz y fibrosa, se producían contracciones,
razón por la que fui operada. Cada vez que termino un partido me
molesta mucho la pierna, pero no puedo hacer nada más, solo
sobrellevarla. Fue lo que me tocó y lo único que debo hacer es
superarme y sobreponerme a esos avatares".
Pese a estas dolencias, Casanova ha cumplido a la perfección su
rol de catalizador ofensivo de las Mambisas santiagueras,
bicampeonas de la Liga Superior, formando un dinámico y efectivo dúo
con la estelar Oyanaisy Gelis. Tras un tranquilo inicio de
temporada, ya la número 11 de Santiago ha ido entrando en calor, y
el pasado 7 de diciembre logró 30 puntos frente a Capitalinas, su
mayor cantidad de tantos en esta tercera edición del torneo, en el
cual marcha como líder en efectividad desde la línea de tiros libres
(79 %), empatada con la pinareña Arlenis Romero y la espirituana
Yamara Amargo.
Cuando se reinicie la Liga el próximo 15 de enero, Casanova y su
equipo deben jugar finalmente como locales —por primera vez en el
certamen, tras las afectaciones del huracán Sandy— y continuar en
busca de avanzar sin problemas a los play off, luchar por
incluirse en la final y pelear con su espíritu mambí por su tercera
corona a hilo. Para conquistar el título, no cabe duda del elemento
importante que constituye Ineidis Casanova, quien jugará siempre al
máximo y cargará sus piernas de minutos, con su letalidad en el
freno y tiro, en aras del triunfo.