¿Cómo
está la Serie Nacional? Muy competitiva, lo cual no es siempre
sinónimo de calidad; sin embargo, para alcanzar ese último atributo,
es indispensable la motivación por competir.
Parece un juego de palabras, pero realmente el nivel de un torneo
necesita de esa proporcionalidad. Y la 52 campaña cubana de béisbol
ha tenido en la entrega de los peloteros, la disciplina y lo reñido
de los partidos, sus principales virtudes. Ellas unidas convocan al
graderío, a tener la pelota en cada esquina, en fin, al espectáculo.
Que la temporada y su nuevo diseño de calendario ocasionaron
cientos de comentarios, muchos de ellos adversos, es verdad, pero
que la propuesta puso a cada escuadra a empeñarse desde el mismo
inicio de contienda e hizo brotar las cualidades mencionadas,
también es cierto. Un corte hasta el pasado domingo, cuando se
cumplió exactamente un tercio de la lid, muestra los siguientes
resultados.
Se lanza para un impresionante 3.16 de promedio de carreras
limpias (PCL), se fildea para un buen 977 y los bateadores, aunque
despegaron un poco al final de ese periodo, no pasaron de los 260 de
average.
La tabla de posiciones mostró a 13 conjuntos metidos de lleno en
la búsqueda de los ocho boletos que lo mantengan en el calendario. Y
para más tensión, el campeón, el subcampeón, el cuarto y el quinto
de la pasada justa, cerraron el primer tercio fuera de la zona de
clasificación. Si sumamos que los que ocuparon en la 51 los puestos
11 (Guantánamo), 14 (Isla de la Juventud) y 17, el último (Mayabeque),
son los que poblaron al término del juego 15 la cima del estado de
los equipos, la serie está que arde.
Tres apreciaciones sobre los principales aspectos del juego en
esta etapa, advierten el decisivo rol del área de lanzadores.
Veamos. Primera: de los ocho punteros en la tabla de posiciones,
cinco (Matanzas, Sancti Spíritus, Las Tunas, Pinar del Río y
Guantánamo), están entre los ocho primeros del área de pitcheo, por
ese orden del 1 al 5. Segunda: de los ocho primeros elencos en la
tabla de posiciones, tres (Cienfuegos-3, Guantánamo-6, Isla de la
Juventud-8), se hallan entre los ocho de vanguardia en el área de
bateo, pero solo uno se ubica entre los cinco de más ofensiva. Y
tercera: de los ocho primeros conjuntos en la tabla de posiciones,
tres (Cienfuegos-3, Guantánamo-6, Isla de la Juventud-8), aparecen
entre los ocho aventajados del área de fildeo, mas solo uno entre
los cinco de mejor defensa.
Una pregunta que no cesa de escucharse, entre aficionados,
nosotros los periodistas, comentaristas o entre todo aquel que tenga
que ver con la pelota es: ¿ha mejorado de la noche a la mañana el
pitcheo o nuestros bateadores ya no pueden ni rendir en casa?
A nuestro modo de ver son múltiples las causas de este
comportamiento. La propia tensión de la campaña hace más daño en lo
que resulta más difícil en este deporte: batear; los principales
pitchers tienen mayor frecuencia de apariciones, lo cual es una
virtud del calendario. otro elemento adicional es el peso que tiene
el hecho de que los mejores bateadores del país estén sometidos a un
examen de elegibilidad para el venidero Clásico Mundial, algo
también positivo, pues hay que probarse en situaciones de juego real
y en estado competitivo, y por último, la zona de strike.
Con todo eso, los bates pesan el doble y explican, además, los
indicadores de pitcheo. Por ejemplo, lo del Clásico tiene un reflejo
impactante: de los 39 bateadores por encima de los 300 de average en
el primer tercio de la Serie Nacional, solo seis son de los que
asistieron a México y a Asia, y de ellos únicamente dos (Ariel
Sánchez y Cepeda), están entre los diez primeros. Aunque, el grupo a
esos dos momentos promedió para 269, superior a la media de la
serie, y pese a los 99 ponches en este tramo, ha pegado 69
extrabases, 47 dobles, cuatro triples y 16 jonrones. Los
cuadrangulares son el 19 % de los conectados, o lo que es lo mismo,
de cada cinco bambinazos, uno es de los preseleccionados.
En cuanto a la zona de strike, lo cierto es que se canta
todo lo que pasa por encima de home. Sin embargo, hemos
notado que en los últimos tercios de cada encuentro, la zona se abre
y eso también mella la ofensiva, pues desconcierta al bateador.
Y ya que rozamos el tema árbitros, justo es consignar el
significativo salto cualitativo de la disciplina de juego, máxima
responsabilidad de los jueces. A ellos debemos también la fluidez de
los desafíos, pues 77 de los 121 encuentros del primer tercio no
pasaron las tres horas, en partidos por demás muy cerrados, téngase
en cuenta que de esos 121, el 67 %, es decir 81, se decidieron por
tres carreras, y 39 de ellos por el margen de una.
Impresiona del torneo que de los ocho primeros conjuntos, siete
están dirigidos por expeloteros de nuestras temporadas, y el nueve y
el diez, justamente el actual campeón y el subcampeón, también.
Bienvenido sea, porque estamos obligados a desarrollarnos
tácticamente y la vivencia de ellos es algo que no deben despreciar
quienes aspiren a triunfar en un deporte, por excelencia táctico,
tal vez el de más variantes de este tipo. Y con juegos tan cerrados,
los managers tienen el bate en la mano para empujar la
decisiva.
Por lo demás, no hay que asustarse, mientras la Serie avance, los
que pasaron por la preselección deben mejorar, y de lo contrario
tampoco hay que temer. Víctor Mesa y Jorge Fuentes han tenido la
premisa de que juega el que mejor esté, así que ya han de tenerles
el ojo echado a unos cuantos desbordados de este primer tercio.