Tras
debutar en la arena olímpica en los Juegos de Londres, evento donde
se vio con posibilidades de conquistar una medalla que al final le
resultó esquiva, la taekwondista Glenhis Hernández (+67 kg) se
reincorporó en octubre a los entrenamientos con una elevada
motivación, enfocada en demostrar que todavía le queda mucho camino
por recorrer y que la experiencia londinense la ha convertido en una
mejor atleta.
Esto se evidencia durante las sesiones de entrenamiento que desde
bien temprano en la mañana lleva a cabo la capitalina, junto a sus
compañeras de la preselección nacional, en el gimnasio Ramiro
Chirino, ubicado en el municipio de La Habana del Este. Días atrás,
su entrenador Ramón Arias comentaba a Granma sobre la buena
recuperación, principalmente desde el punto de vista psicológico,
que percibe en Glenhis luego de su actuación en la cita estival.
Allí quedó tronchado su ansiado sueño del oro olímpico producto
de caer primero ante la número uno del ranking mundial, la francesa
Anne-Caroline Graffe, y después frente a la mexicana María del
Rosario Espinoza, segunda del escalafón. "Fueron combates que se le
enredaron en un momento determinado por falta de experiencia y
maldad competitiva, elementos que solo se adquieren compitiendo a
ese nivel", reflexiona Arias.
Su lesión de la rodilla derecha, que la mantuvo un tanto limitada
este año y la obligó a operarse, continúa respondiendo de forma
positiva a las cargas de entrenamiento, por lo que no llega a ser un
problema sustancial en estos momentos.