SANCTI SPÍRITUS.— Aventurándonos en el brumoso terreno del
futuro, cabe repetirlo, lo único cierto (amén de algunos previsibles
campeones de este Girón) es que el 2013 marcará el comienzo de una
nueva era para el boxeo amateur. O mejor, un retorno a los viejos
tiempos, aquellos que vieron brillar a glorias como Teófilo
Stevenson, Adolfo Horta, Rolando Garbey y Emilio Correa padre. Sin
cabecera.
La decisión no sorprende. Se veía venir, después de que la AIBA
—tras imponer su uso obligatorio durante casi tres décadas—
dictaminó que "humanizar" un deporte, de por sí violento, como el de
los puños no era bueno para el "espectáculo", sin los KO fulminantes
que tanto echan de menos los puristas.
La cabecera, por tanto, a partir de ahora será cosa de juveniles
y cadetes. Un cambio significativo que viene a modificar el
panorama.
Como explica el jefe del colectivo técnico de la preselección
nacional, Rolando Acebal: "Lógicamente tendrá su influencia en los
métodos de entrenamiento, porque habrá que hacer más hincapié en la
parte defensiva y táctica para evitar mejor los golpes, y en la
fuerza, para hacer más efectiva la pegada".
Y su criterio lo suscribe, letra por letra, el flamante monarca
olímpico Roniel Iglesias: "¿Sin cabecera? Hay que usar mejor la
cabeza. Es algo que todavía no hemos ensayado, pero todo se trabaja
en la preparación y seguro el equipo se adaptará rápido".
Instalado en los 69 kg, su quinta división en estos certámenes,
el púgil vueltabajero sabe de lo que habla: Elegante en el estilo,
las ideas bien puestas, esquiva con el torso, maneja las distancias
y ha madurado lo suficiente para ser el que imponga siempre el ritmo
del combate. Como su ídolo de la niñez, Mario Kindelán, se mueve con
la gracia de un bailarín del Bolshoi entre las cuatro cuerdas. Y
pica, con la dureza de un abejorro.
La primera experiencia competitiva de los cubanos sin cabecera,
por cierto, sería en definitiva en la gira europea a principios del
año próximo, o bien internamente en la etapa clasificatoria del
Torneo por Equipos y el Córdova Cardín venideros.