Granja Estatal Manuel Rodríguez Fuentes

“Tempestad” laboral en las plantaciones

GERMÁN VELOZ PLACENCIA

Arbelio Batista Cayamo, director de la Granja Estatal Manuel Rodríguez Fuentes, ubicada en el municipio de Urbano Noris, en Holguín, ha trabajado mucho por desarrollar el sentido de pertenencia de su gente, y si tenía algunas insatisfacciones sobre ello, se desvanecieron durante las jornadas de trabajo posteriores al paso del huracán Sandy.

Los especialistas en agronomía revisan sistemáticamente con los trabajadores el progreso de los plantones recuperados.

A quien llega por aquel sitio conocido como Limoncito, explica que recuperaron 330 hectáreas de plantaciones de plátano, es decir, el 70 % de las que tenían en explotación, principalmente con la variedad burro censa, antes del golpe del meteoro.

"Fue inevitable demoler 140 hectáreas, pero enseguida alistamos un centenar de ellas para sembrar boniato, lo cual estamos haciendo", señala, conocedor de cada detalle de lo que ocurre en los campos.

En su opinión, lo más impresionante estuvo en la precisión y celeridad con que ejecutaron la recuperación de las áreas con la llamada técnica de "conducción del plátano", que plantea valorar detenidamente los plantones uno a uno, para eliminar las matas dañadas y dejar los hijos capaces de producir en el menor tiempo posible.

Fotos del autorEl boniato sustituye una parte del plátano demolido. En la tarea participan alumnos de un politécnico que emplea regularmente las áreas de la granja como aula anexa.

"De demoler la totalidad de los platanales, con el fin de sembrarlos a continuación, tendríamos que esperar un año para la entrada en producción. Sin embargo, será posible cosechar en junio del 2013. Así ganamos varios meses.

"También representa la reposición lo más acelerado posible de las pérdidas que nos dejó el ciclón, superiores a los tres millones de pesos. Los vientos nos destruyeron unas 3 400 toneladas de la producción en proceso para el año próximo".

A Maidelis Tamayo, joven jefa de área, asombra el ritmo de trabajo mantenido durante el último mes y medio. "A los doce días de los estragos dejados por Sandy terminamos el primer pase de la conducción de los platanales. De los especialistas en agronomía y de los trabajadores con largos años de experiencia aprendí a salvar los plantones. Me resultó muy interesante la selección de los hijos y la forma de nutrirlos con los tallos de las plantas madres que hubo que cortar por estar dañadas".

Más de 13 años en estos campos, lo que significa haber participado en los procesos de recuperación tras el paso de los huracanes George e Ike, le otorgan autoridad al obrero agrícola Félix Pérez para asegurar que esta vez han avanzado con mayor prisa que las anteriores por la madurez del colectivo y la organización de las acciones.

"Primero cosechamos todo lo que se pudo recuperar para consumo humano y animal. Luego ‘le caímos en masa’ a los platanales para que vuelvan a demostrar su capacidad productiva. Yo estoy vinculado a 3,4 hectáreas y quiero que estén otra vez entre las mejores. El trabajo será duro, pero no le tengo miedo. Aquí se paga por los resultados y he tenido meses de más de dos mil pesos".

La granja ha creado condiciones para el avance continuo a pesar de contratiempos como el reciente huracán, asegura Arbelio Batista. "Los ciclos de cosecha se desarrollan de acuerdo con las normas agrotécnicas. Contamos con suficiente materia orgánica, porque empleamos estiércol obtenido en las unidades pecuarias de la zona, cumplimos rigurosamente el programa de reposición de cepas, no nos faltan las semillas de calidad y preparamos la tierra a tiempo".

En el arsenal de medios de trabajo también tienen 40 yuntas de bueyes con los correspondientes implementos agrícolas, entre ellos las cultivadoras de tres órganos, que llevan el peso en la limpieza de las largas calles de los platanales. Los productos químicos que combaten las malas hierbas se reservan para los periodos de lluvia, cuando el fango hace imposible la limpia con azadón.

"El combustible de la maquinaria usada en la preparación de tierras, los fertilizantes, las piezas de repuesto y los recursos en general están bajo permanente control y se exige su uso racional. La vida nos dice que no le podemos quitar el ojo un segundo", refiere Batista.

Mientras inspecciona las labores de la mañana en uno de los campos, da por sentado que ninguna adversidad quebrará el prestigio de buenos productores, conquistado con esfuerzos y resultados. "Queremos mantenernos como uno de los sistemáticos abastecedores de la capital provincial, a la cual antes del huracán le estábamos entregando cada mes unas 190 toneladas de plátano".

 

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