Para arar la tierra

El buey es el mejor amigo del hombre

Pastor Batista Valdés

LAS TUNAS.— Los responsables de hacer producir la tierra vuelven la mirada una vez más hacia el "remolcador" más noble y económico de la agricultura: el buey.

Foto del autor Es innegable cuánto pueden aportar una buena yunta y un boyero empeñados en trabajar.

El diario valor práctico y estratégico de la tracción animal se reafirma ante el déficit de maquinaria existente y el permanente mantenimiento que estos equipos demandan así como la necesidad de ahorrar combustible.

Estadísticamente, en la actualidad intervienen en diferentes labores 16 mil 632 bueyes, cifra considerable en el orden numérico, pero inferior a las necesidades en casi 1 800 cabezas.

"La perspectiva del actual año era domar 900 animales —explica José Antonio Segura Ramírez, especialista de maquinaria en la delegación provincial del Ministerio de Agricultura— y hasta la fecha han sido preparados 760, mientras que alrededor de 500 se encuentran en proceso".

La práctica, en cambio, ha demostrado que este asunto abarca más que los 18 centros de doma existentes en el territorio. Ello se hace patente en el establecimiento de un programa sustentado en necesidades hasta el año 2016, que busca consolidar, también, la formación de domadores y herreros, la fabricación y reparación de yugos, frontiles, sogas, implementos y accesorios. Aquí se incluye también la creación de áreas de pasto para garantizar la alimentación de los animales de trabajo y la capacitación de médicos veterinarios cuyos servicios son necesarios en las distintas formas productivas.

Sin todos esos detalles, sin embargo, fueron preparadas, con tracción animal en el año 2011, casi 29 mil hectáreas de tierra y cultivadas más de 48 mil. En tanto, se le ahorraron 823 toneladas de combustible a la economía nacional por concepto de transportación de productos.

Asimismo, la acción de los bueyes es menos perjudicial para el terreno y mucho más favorable para el medio ambiente.

Nadie imagine que estas líneas "venden" una receta unilateral a favor del uso de este animal. Quien tenga dudas acerca de sus ventajas siempre puede acercarse al campesino, al propietario de la pequeña parcela rural o al usufructuario que nunca menospreció su potencia y logró de ellos el mejor provecho, paso a paso, sin tener que recurrir al inclemente aguijonazo.

 

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