El
Frente de Salvación Nacional (FSN) egipcio mantuvo hoy sus protestas
contra el proyecto de Constitución y sumó acusaciones de
ilegalidades en el referendo del sábado pasado, mientras la Asamblea
Constituyente convocó al diálogo.
Cientos de personas partieron desde mezquitas en los distritos de
Medinat Nasr (Ciudad Nasr, árabe), Mohamdeseen y Chubra con rumbo al
Palacio Presidencial en el barrio capitalino de Heliópolis, donde
están concentrados a pesar de la gélida temperatura.
Otros opositores han preferido permanecer en la Plaza Tahrir de
El Cairo, convertida en un campamento de casas de campaña donde hace
casi un mes velan personas de la más disímil condición, coincidentes
todos en oponerse a la que llaman "la Constitución de Morsi".
Una vez más, al igual que durante las dos últimas semanas, el
presidente Mohamed Morsi, tuvo que escuchar las consignas contra el
proyecto constitucional que califica de imprescindible para
estabilizar el país.
Pero sus detractores piensan de otra forma e insisten en la
anulación del texto, que consideran lesivo para los intereses de las
mujeres, los niños y las minorías, y en la convocatoria a una nueva
Asamblea Constituyente que elabore un documento por consenso.
Los miembros del FSN, que agrupa a una amplia gama de
sensibilidades ideológicas, desde liberales, hasta socialistas,
pasando por nasseristas y entidades cristianas coptas, además de
sindicatos, consideran que están en una batalla decisiva para evitar
la islamización de Egipto.
El dilema es tan absoluto que las posibilidades de conciliación
son mínimas, a pesar de lo cual la dirección de la Asamblea
Constituyente convocó a los líderes opositores a conversar el
viernes para examinar sus razones de queja con la promesa de escoger
para las pláticas a un moderador de las filas del FSN.
En el centro de la pugna está la certeza de los laicos de que los
islamistas buscan controlar el país e imponer conceptos jurídicos y
sociales basados en preceptos confesionales rígidos.
En las últimas horas más jueces se han sumado a la negativa a
certificar los resultados de la segunda fase de la consulta,
programada para el próximo sábado 22, aunque los partidarios del
presidente y de la aprobación del texto llevan las de ganar.
Una protesta de fiscales la víspera obligó a dimitir al recién
designado Fiscal General Talaat Abdullah, acusado de seguir órdenes
de la Hermandad Musulmana.
Los miembros del FSN se han abstenido de responder al llamado,
única luz al final del túnel en que se encuentra Egipto desde hace
casi tres semanas y que amenaza con devenir en un estado de
inquietud permanente y de desobediencia civil.
Los partidarios de aprobar el texto, que son más numerosos, no se
han quedado de brazos cruzados y convocaron para el viernes a una
manifestación de apoyo a Morsi en Alejandría, la ciudad mediterránea
septentrional escenario de violentos choques en los últimos días.