Las
autoridades de Fiji evalúan hoy los daños causados por el ciclón
Evan, que azotó esta nación del océano Pacífico durante más de 12
horas, destruyendo casas, inundando ríos y dejando varados miles de
turistas, aunque sin reportar víctimas mortales.
Considerada la peor tormenta que azotó este estado insular en 20
años, con vientos de 270 kilómetros por hora, Evan se dirigió hacia
el mar y fue degradado a categoría tres.
Muchas zonas de la isla de Viti Levu, la principal de Fiji,
carecen de servicios de electricidad y telecomunicaciones, tras el
paso del fenómeno.
Casas enteras arrastradas por los vientos, techos y árboles
arrancados, puentes sumergidos por los ríos, tendidos eléctricos
derribados y carreteras cerradas por deslizamientos de tierra y
escombros, son algunos daños según fuentes gubernamentales.
Las fuentes cifran en casi ocho mil 500 las personas evacuadas y
tres mil turistas extranjeros trasladados a sitios seguros.
Aunque Evan se aleja del archipiélago y las lluvias torrenciales
disminuyeron en zonas costeras, las precipitaciones son copiosas al
interior del país, provocando la crecida de los ríos.
Las aerolíneas anunciaron la reanudación de sus vuelos en Fiji,
donde el sector turístico calcula daños exorbitantes.
Durante la semana pasada, Evan causó la muerte de cuatro personas
y daños por 169 millones de dólares a la vecina Samoa.