Las
escuelas de Newtown, en el estado de Connecticut, reabrieron hoy sus
puertas luego del tiroteo registrado en una primaria el viernes
pasado y que dejó 27 muertos, incluido el atacante.
Pese a la apertura de los planteles, los estudiantes de la
escuela primaria Sandy Hook, donde ocurrió la masacre, aún no podrán
ir a sus salones de clase.
Autoridades escolares indicaron que los estudiantes de Sandy Hook
reanudarán sus clases en el edificio de una antigua escuela de
secundaria en la localidad de Monroe, una población cercana a
Newtown.
Desde el año pasado las instalaciones están vacías y varias
personas donarán su tiempo para reparar y adaptar el edificio para
que los menores reciban sus clases.
Entre tanto, la policía local y los funcionarios del Departamento
de Educación en Connecticut determinaron cómo y dónde incrementará
la seguridad en los planteles escolares.
Autoridades estatales aseguraron que estarán en alerta, tanto en
caso de amenazas como por bromas de mal gusto.
El gobernador de Connecticut, Dan Malloy, pidió por su parte que
el próximo viernes se conceda un minuto de silencio y que las
iglesias hagan sonar sus campanas, exactamente una semana después de
la tragedia.
El mandatario estatal pidió a las iglesias que den 26 campanazos
en homenaje a cada una de las víctimas de la masacre, 20 de ellos
niños.
Para este martes se tienen programados los servicios fúnebres de
los niños Jessica Rekos y James Mattioli, ambos de seis años, en la
iglesia católica Santa Rosa de Lima de Newtown. Ayer fueron
enterrados los niños Noah Pozner y Jack Pinto, de seis años de edad.