Un
portaviones y un buque anfibio estadunidenses que se encontraban
frente a las costas de Siria se retiran de la zona, lo que podría
indicar un cambio de postura de Washington respecto a una invasión
militar a este país.
De acuerdo con la televisora Russia Today, el alejamiento de los
dos grandes buques significarían cierto alivio a las tensiones de
las últimas semanas, cuando se proyectaba una inminente invasión
contra la nación del Levante.
Al mismo tiempo, la decisión enfureció a funcionarios turcos que
esperaban una importante presencia militar de Estados Unidos en la
región, precisó la televisora.
El portaaviones USS Eisenhower y el buque anfibio USS Iwo Jima
Ready incrementaron a principios de diciembre el potencial militar
estadounidense cerca de las costas sirias hasta cerca de 10 mil
uniformados y casi un centenar de aeronaves de guerra.
Medios de prensa globales, así como políticos occidentales y de
la región acusaron a Damasco de un eventual uso de armas químicas
contra su población y amenazaron con una "respuesta contundente".
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) está lista
para lanzar una intervención militar encabezada por Estados Unidos
en cuestión de días si el presidente sirio Bashar al-Assad utiliza
armas químicas contra la oposición armada, informó el diario
londinense The Time.
Funcionarios de alto rango del gobierno de Turquía dijeron a un
sitio web israelí, bajo condición de anonimato, que el retiro de las
naves era algo "difícil de entender e inaceptable para Ankara".
Hasta el momento, ninguno de los países vecinos de Siria, que
incluyen a Turquía, Jordania, Catar, Arabia Saudita e Israel,
criticaron de manera oficial la decisión de la Casa Blanca de
retirar sus fuerzas navales.
No obstante, los funcionarios turcos aseguraron que Ankara está
muy molesta por la decisión de Washington.
De acuerdo con el medio noticioso israelí, Estados Unidos espera
"apaciguar a los turcos", aprobando la instalación de los misiles
Patriot para que fueran emplazados en la frontera con Siria, a fin
de convertirlos en un mecanismo de presión contra su vecino del sur.
Ni siquiera la visita la semana pasada del secretario de Defensa
Leon Panetta a una de las bases donde supuestamente deberán
colocarse los misiles con capacidad para portar cabezas nucleares,
logró calmar el disgusto de las autoridades del país euroasiático,
reseñó la televisora.
Países como China y Rusia criticaron la decisión de instalar los
interceptores en la frontera turco-siria, y la calificaron de
decisión irresponsable y provocadora que solo incrementa la
posibilidad de desatar una guerra a gran escala en la explosiva
región del Medio Oriente.