Cómo no confiar si bajo
esa bandera hemos logrado cosas fabulosas, a pesar de las ataduras
padecidas. Llevamos 12 años consecutivos creciendo de manera
ininterrumpida en la producción lechera, y en los últimos cuatro
años superamos el millón de litros, con una excelente calidad en los
últimos diez años.
Al cierre del 2012 habremos aportado más de 70 toneladas de carne
de res y logramos sembrar siete toneladas de comida por cabeza de
ganado, cuando el país exige cinco. Hemos crecido, en todos estos
años, en más de un 450 % el número de cuartones y logramos ganancias
por encima de los dos millones de pesos.
También puedo decirte que el costo por peso lo tenemos en 47
centavos y exhibimos una natalidad vacuna del 88 %, y no estamos al
tope de nuestras posibilidades. Como se ve, si con las alas cortadas
escalamos bien alto, ya podrás imaginarte cuánto podremos volar
ahora que nos las han desatado.
—En su opinión, ¿por qué no avanzó la idea original de las UBPC?
—Fidel las concibió para trabajar con autonomía, pero el excesivo
tutelaje de las empresas a las cuales se subordinaban, les hizo
mucho daño. Siempre he pensado que esa independencia se gana, no por
directiva, sino con dedicación y resultados concretos, de lo
contrario, nadie te respetará jamás.
Muy relacionado con lo anterior fue la pérdida del estímulo por
la producción, que era su razón de ser, apareciendo el "síndrome del
pichón", es decir, todo el mundo esperaba por lo que pudiera darle
la empresa.
Además, en la mayor parte de las UBPC se distribuyó la tierra de
forma individual y no de manera colectiva. Así fueron apareciendo
chinchales por doquier, mientras las tareas principales no eran
atendidas. Esos fenómenos las convirtieron en irrentables e
insostenibles desde el punto de vista económico.
—¿Por qué si otras quebraron, la Desembarco del Granma triunfó?
—Aquí no hubo el desorden que padecieron otras UBPC, el 100 % de
la tierra entregada en usufructo permaneció integrada. Desde el
inicio nos preocupamos porque primaran la disciplina, el orden y el
control, a partir de un sistema de trabajo coherente.
También, como teníamos resultados y ganancias podíamos estimular
moral y materialmente a los trabajadores. Para ilustrarlo, puedo
decirte que este año la mayoría de mis obreros ganará más de 20 mil
pesos, incluyendo el salario mensual y lo que recibe al finalizar el
año, sin incluir todo lo vendido a través del autoconsumo, que no es
poco.
—¿Cuánto tiene de positivo las actuales modificaciones?
—Que ahora nuestra asamblea puede disponer la distribución de las
utilidades, contrario a la etapa anterior, cuando debía ser aprobada
por el delegado de la Agricultura. Tenemos mayor libertad para
adquirir productos de manera directa en las entidades vendedoras,
además de poder comprar con cheques o en efectivo, entre otras
ventajas.
También es loable que podamos establecer relaciones contractuales
directamente con las empresas suministradoras de insumos del
Ministerio de la Agricultura, sin la intermediación de ninguna
entidad, al igual que con la Financiera CIMEX S.A. (Fincimex) para
la adquisición del combustible aprobado en el plan de la economía.
Sin embargo, la existencia de la doble moneda constituirá un
problema para las UBPC —como lo es para todas las relaciones
monetario-mercantiles en el resto de las entidades—, y la
inestabilidad en el suministro de algunos insumos que resultan
vitales para garantizar la producción.
—¿Cómo serán ahora las relaciones con las empresas?
—No hay duda de que seremos más independientes; sin embargo, hay
que continuar revisando varios mecanismos establecidos, de lo
contrario continuaremos dependiendo en muchos aspectos de esas
entidades.
—¿Algún ejemplo?
—Uno muy sencillo. Ganamos divisas por concepto de la venta de
leche y otros productos; no obstante, a la hora de utilizar ese
dinero, debemos ser autorizados por la empresa, y ahí viene la
traba, porque si esa entidad tiene cuentas pendientes, aunque sea en
moneda nacional, nadie quiere venderle.