Rusia y la OTAN

El yin y el yang de la política internacional

ALIANA NIEVES QUESADA

A juzgar por la espiral de acciones y declaraciones que giran en torno a la geopolítica mundial, se pudiera decir que Rusia y la OTAN están predestinadas al enfrentamiento, a la contraposición de posturas. Pareciera que se proponen corroborar las leyes del equilibrio, donde todo elemento tiene su opuesto, y no pueden existir el uno sin el otro.

El Consejo Rusia-OTAN aprobó este martes en Bruselas el programa de cooperación bilateral para el 2013, donde la colaboración en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico en Afganistán centró la mayor cantidad de compromisos. Mientras, el Senado norteamericano rubricó por unanimidad una enmienda al presupuesto militar para bloquear las transacciones del Pentágono con Rosoboronexport, compañía estatal rusa de exportación de armamentos. La restricción curiosamente afecta en particular la compra de helicópteros rusos para ser usados en Afganistán.

El canciller ruso, Serguei Lavrov, criticó la medida y subrayó que es contraria al desarrollo de la cooperación entre la Casa Blanca y el Kremlin. Asimismo, expresó su esperanza de que el Ejecutivo estadounidense llegue a la misma conclusión.

Sin embargo, todo parece indicar que la normativa norteamericana pretende "castigar" a Rusia por mantenerse al lado del Gobierno sirio y tratar de encontrar una solución pacífica al conflicto interno del país árabe.

Lavrov ha dejado claro que la cooperación militar y técnica entre su país y Siria ha tenido siempre la intención de reforzar la defensa de esa nación de cara a una posible amenaza externa.

Todo ello ocurre en momentos en que la Alianza Bélica despliega misiles Patriot en Turquía para "proteger" la frontera con Siria. Una vez más, Lavrov ha pedido a la OTAN que no sobrestime el peligro que puede plantear Siria para Turquía.

A pesar de que el secretario general de la Coalición, Anders Fogh Rasmussen, ha aclarado que el despliegue será únicamente defensivo, Lavrov se ha apresurado en advertir que "Siria no es Libia". "Esperamos no haya tentativas de intervención externa. Al contrario, hace falta solucionar el conflicto de forma política y diplomática y hacer que las partes se sienten en la mesa", dijo.

De esta manera, como si de un juego de matriushkas se tratase, de una acción ofensiva de la OTAN se desprende otra que, a su vez, repercutirá en una próxima, siempre para inclinar la balanza a su favor.

 

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