El precio de la Libertad

LAURA BÉCQUER PASEIRO

La estabilidad económica y política de América Latina es una pesadilla para ciertos grupos de poder en el mundo. En estos momentos está en marcha una nueva campaña para desestabilizar las finanzas de Argentina mediante argucias respecto a la forma en que ese país paga su deuda externa.

La fragata Libertad, Buque-Escuela de la Armada argentina, lleva retenida más de un mes en un puerto ghanés.

Las acciones están comandadas por el grupo NML Capital Ltd., titular de bonos de la deuda argentina emitidos en 1994, que ha intentado burlar las leyes internacionales y violar la soberanía del país sudamericano.

Como consecuencia de la batalla legal iniciada por ese fondo, la fragata argentina Libertad se encuentra retenida hace más de un mes en un puerto de Ghana.

La retención del navío se produjo después de que la justicia ghanesa aceptara el pedido de ese grupo subsidiario del fondo de inversión Elliott Capital Management, de Nueva York, para exigirle a Buenos Aires el pago de 370 millones de dólares por los bonos argentinos que cayeron en default (suspensión de pagos) en el 2001. El reclamo de dichos "fondos buitres", o capitales de riesgo que invierten en una entidad débil o cercana a la quiebra, fue avalado por el juez neoyorquino Thomas Griesa.

El propietario de la Elliott Capital Management es el norteamericano Paul Singer, especialista en comprar deudas de países cuando su valor se encuentra por los suelos para después reclamar un precio mucho más elevado. Singer es también asesor del excandidato presidencial a la Casa Blanca, Mitt Romney, y donante generoso del Partido Republicano.

Esta no es la primera vez que se utiliza la misma artimaña: en 1996, esa entidad compró 11 millones de dólares en bonos de la deuda peruana y obtuvo más de 50 millones a punta de fallos judiciales; y en un caso parecido al argentino, compró 2,3 millones de dólares en deuda del Congo en 1999, para convertirlos en 39 millones, años después, tras confiscar en plena ruta una compra internacional de petróleo de la nación africana, según datos del sitio especializado América Economía.

Este martes se abrió una nueva etapa del proceso legal contra Argentina, tras la decisión de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de EE.UU. de rechazar el recurso presentado por los fondos buitres.

La noticia fue confirmada por Gramercy Funds Managements LLC, quien lidera el Grupo de Tenedores de Bonos que aceptaron ingresar en la reestructuración de la deuda realizada por Argentina en los años 2005 y 2010, refiere Télam. Esa misma Corte de Apelaciones hizo lugar el 28 de noviembre al pedido del Gobierno argentino y del Grupo de Tenedores de Bonos, de suspender las órdenes del juez neoyorquino hasta que el caso fuera resuelto.

Argentina ha reiterado su determinación de no negociar con esos bonistas que se negaron a aceptar la reestructuración de sus deudas.

En ese sentido, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, indicó que el Gobierno cumplirá con los pagos de los acreedores que accedieron entrar en la transacción, pero que rechaza pagar el monto total que reclaman los fondos especulativos. "Jamás vamos a pagarles a los fondos buitres; lo de la fragata (Libertad) es un ataque a quienes no siguen el libreto, ya que hay sectores que no toleran el éxito del desendeudamiento", advirtió.

A comienzos del presente siglo, la nación sudamericana enfrentó una grave crisis económica y política debido a las regulaciones neoliberales que obligó a cesar los pagos internacionales y a congelar cuentas bancarias nacionales. La mayor parte de la impagable deuda externa del país debió ser reestructurada en nuevos bonos. Durante el 2003, el entonces presidente Néstor Kirchner logró renegociar con los organismos financieros internacionales (Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y otros) el monto de la deuda. A partir de ese momento, el Gobierno no ha dejado de cumplir con sus compromisos de deuda.

El capital multinacional enfila sus cañones, una vez más, contra aquellas economías que optaron por un patrón alternativo para negociar su deuda. Lamentablemente el caso argentino se ha convertido en un negocio redondo que incluye presiones legales para crear la desconfianza del compromiso del país con sus acreedores.

Sin embargo, estos ya no son los tiempos en que el FMI y el BM dictaban los sacramentos económicos de la región. Como aseguró la mandataria Cristina Fernández: "Mientras yo sea Presidenta se podrán quedar con la Fragata, pero no con la Libertad".

 

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