La mirada de Antonioni

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

Cuenta Alfredo Guevara que en 1959, a pocos meses de creado el ICAIC, visitó a Michelangelo Antonioni en el set de filmación de La aventura y lo puso al corriente de las ideas para fundar una nueva cinematografía en Cuba y recuerda que el ya establecido director italiano compartió gustoso la idea.

Foto: Yander ZamoraEnrica Fico Antonioni en La Habana.

Hubo incluso después, según ha investigado el historiador y crítico Luciano Castillo, una propuesta para que el realizador de Crónica de un amor filmara en la Isla el argumento de una versión criolla de Romeo y Julieta, que llevaría por título Cheíto y Matilde, a partir de un esbozo de G. Caín y Rine Leal. Pero según Castillo, Antonioni se hallaba inmerso no solo en los avatares de La aventura, sino también proyectaba completar un ciclo de películas que marcarían definitivamente su estilo: La noche (1961), El eclipse (1962) y Desierto rojo (1964).

De todos modos su influencia se hizo sentir en la formación intelectual de los cineastas que refundaban revolucionariamente la pantalla cubana y, de manera muy especial, dejó una huella en los espectadores que en los años sesenta aprendieron que el séptimo arte era mucho más que un pasatiempo.

Al cumplirse el centenario de su nacimiento (Ferrara, 1912), Antonioni será una de las figuras homenajeadas por el 34 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Pero la evocación de su legado comenzó antes en la capital cubana, justo en la etapa final de la XV Semana de la Cultura Italiana. La Asociación Recreativa Cultural Italiana (ARCI), el ICAIC y la embajada de Roma en La Habana organizaron un ciclo de eventos que incluyó una mesa redonda en la que junto a Guevara y Castillo intervinieron Daniela Aronica, una de las más acuciosas estudiosas de la obra del realizador, y Enrica Fico Antonioni, quien fue su compañera sentimental y de trabajo desde 1972 hasta su deceso el 30 de julio del 2007 —fecha en la que también falleció el sueco Ingmar Bergman.

Giuliano Rossi, directivo de la ARCI, consiguió no solo que Fico y Aronica viajaran a la Isla —una para proyectar su extraordinaria cinta testimonial Hacer un filme es para mí vivir, y otra para dictar una conferencia sobre la documentalística en la obra del maestro—, sino además comprometió al artista Renato Zacchia a que presentara por primera vez la colección de imágenes que tomó en Sicilia cuando fue llamado por Antonioni para fungir como fotógrafo de escena, exposición que ocupa la galería del Centro Cultural Fresa y Chocolate, en la calle 23.

Para Enrica, "Antonioni lograba atravesar todos los estratos de la realidad que veía, y esto creo que fue la enseñanza más grande que nos dejó, no solo como cineasta, sino como ser humano".

Se proyectarán, para ahondar en su obra, los largometrajes de ficción Crónica de un amor (1960), con una estupenda actuación de Lucía Bosé; La señora sin camelia (1953); Las amigas (1955), basada en un relato de Cesare Pavese; y La aventura (1960), Premio del Jurado del Festival de Cannes. Además, el documental Regreso a Lisca Blanca (1983), en el que retornó a los lugares donde filmó La aventura.

 

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