Concluyen reparación del ramal ferroviario Casilda-Trinidad-Méyer

Comunica una importante ruta a través del Valle de los Ingenios y la cordillera montañosa del Escambray

Juan Antonio Borrego

TRINIDAD, Sancti Spíritus.— Tras una complicada intervención, que involucró a varias fuerzas constructoras de la Unión Nacional de Ferrocarriles y del Ministerio de la Construcción, fueron concluidos aquí los trabajos reconstructivos del ramal Casilda-Trinidad-Méyer, enlace imprescindible que comunica una importante zona del Valle de los Ingenios y la cordillera montañosa del Escambray, severamente dañado por las intensas lluvias de mayo pasado.

Foto: Oscar Alfonso El empleo de material cercano a la zona dañada permitió abaratar los costos de la reparación del ramal.

Aunque el vial de 33 kilómetros de extensión prestaba servicios limitados desde mediados de este año, tanto la Empresa de Vías, Obras y Construcciones del municipio de Placetas, de Villa Clara, como la Empresa Constructora de Obras de Ingeniería (ECOI-25), de la propia provincia, se mantuvieron laborando en la zona durante varios meses, particularmente en actividades vinculadas al riego de balastro y la restitución de alcantarillas en los puntos dañados.

Aislado del Ferrocarril Central desde junio de 1988, cuando una crecida similar a la de este año derribó el puente sobre el río Agabama, el sistema vial en esta oportunidad fue golpeado en al menos 12 puntos de su recorrido con socavaciones, arrastre del terraplén y sobre todo con el derrumbe de la alcantarilla de la zona de Maguas (kilómetro 17), que obligó a replantear estrategias para su recuperación.

Ante la imposibilidad de acceder por vía férrea a los lugares dañados, los especialistas idearon el traslado por carretera de equipos y materiales hasta Manaca Iznaga, donde crearon una base de acopio y aprovisionamiento y comenzaron a laborar de manera simultánea, tanto en dirección a Trinidad como a Fomento.

Con esta fórmula fueron colocados en la vía miles de metros cúbicos de material, en particular piedras chinas pelonas traídas de la arenera de Algaba y rocoso desde la cantera de Lorente, ambas unidades cercanas a los lugares afectados, y se reutilizó una cantidad no despreciable del árido recuperado en sitios cercanos a la línea férrea.

Para acceder a la alcantarilla del kilómetro 17 fue preciso construir previamente un vial terrestre hasta el lugar y sobreponerse a la persistencia de una primavera atípica, que durante meses frenaba el avance de las fuerzas constructoras o incluso no pocas veces afectaba lo ya reconstruido.

Con la recuperación del ramal Casilda-Trinidad-Méyer, —su primer tramo fue inaugurado oficialmente el 6 de junio de 1856—, se beneficia la transportación de miles de pobladores que habitan en varios asentamientos de la premontaña espirituana y se recupera una opción del Ministerio del Turismo, consistente en paseos desde la villa trinitaria hasta la hacienda Guachinango, en la zona de Río Ay, en el pintoresco Valle de los Ingenios.

 

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