Aunque el vial de 33 kilómetros de extensión prestaba servicios
limitados desde mediados de este año, tanto la Empresa de Vías,
Obras y Construcciones del municipio de Placetas, de Villa Clara,
como la Empresa Constructora de Obras de Ingeniería (ECOI-25), de la
propia provincia, se mantuvieron laborando en la zona durante varios
meses, particularmente en actividades vinculadas al riego de
balastro y la restitución de alcantarillas en los puntos dañados.
Aislado del Ferrocarril Central desde junio de 1988, cuando una
crecida similar a la de este año derribó el puente sobre el río
Agabama, el sistema vial en esta oportunidad fue golpeado en al
menos 12 puntos de su recorrido con socavaciones, arrastre del
terraplén y sobre todo con el derrumbe de la alcantarilla de la zona
de Maguas (kilómetro 17), que obligó a replantear estrategias para
su recuperación.
Ante la imposibilidad de acceder por vía férrea a los lugares
dañados, los especialistas idearon el traslado por carretera de
equipos y materiales hasta Manaca Iznaga, donde crearon una base de
acopio y aprovisionamiento y comenzaron a laborar de manera
simultánea, tanto en dirección a Trinidad como a Fomento.
Con esta fórmula fueron colocados en la vía miles de metros
cúbicos de material, en particular piedras chinas pelonas traídas de
la arenera de Algaba y rocoso desde la cantera de Lorente, ambas
unidades cercanas a los lugares afectados, y se reutilizó una
cantidad no despreciable del árido recuperado en sitios cercanos a
la línea férrea.
Para acceder a la alcantarilla del kilómetro 17 fue preciso
construir previamente un vial terrestre hasta el lugar y
sobreponerse a la persistencia de una primavera atípica, que durante
meses frenaba el avance de las fuerzas constructoras o incluso no
pocas veces afectaba lo ya reconstruido.
Con la recuperación del ramal Casilda-Trinidad-Méyer, —su primer
tramo fue inaugurado oficialmente el 6 de junio de 1856—, se
beneficia la transportación de miles de pobladores que habitan en
varios asentamientos de la premontaña espirituana y se recupera una
opción del Ministerio del Turismo, consistente en paseos desde la
villa trinitaria hasta la hacienda Guachinango, en la zona de Río
Ay, en el pintoresco Valle de los Ingenios.