El
presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reconoció que a España le
será difícil cumplir este año la meta de déficit público, fijada por
Europa en el 6,3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Es muy complicado reducir en 2,6 puntos el déficit en un contexto
de recesión con tantos problemas con los ingresos y una financiación
tan cara, precisó Rajoy en una entrevista publicada hoy por el
diario conservador La Razón.
"A España se le ha pedido que haga un esfuerzo muy difícil, que
supone pasar del 8,9 por ciento de déficit (en 2011) al 6,3 por
ciento en un solo año", insistió el jefe del Ejecutivo, en alusión
al compromiso asumido con la Unión Europea.
En su informe semestral sobre perspectivas económicas, la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)
pronosticó el pasado martes que el país ibérico cerrará 2012 con una
desviación presupuestaria del 8,1 por ciento del PIB.
Para 2013, la entidad que agrupa a las naciones más
industrializadas vaticinó un déficit del 6,3 por ciento del PIB,
también muy por encima del 4,5 por ciento previsto para ese
ejercicio.
Auguró, además, una contracción de la economía española de 1,3
por ciento este año y de 1,4 por ciento el siguiente.
Atribuyó esos descensos a los recortes del gasto y las subidas de
impuestos acometidas por el Gobierno del derechista Partido Popular
para reducir el déficit público, así como al efecto de la recesión
que vive el conjunto de la zona euro.
La previsión para el venidero ejercicio es casi tres veces mayor
que el retroceso de 0,5 por ciento estimado por el Palacio de la
Moncloa (sede del poder central).
La OCDE empeoró asimismo los datos sobre desempleo, al presagiar
una tasa de paro en 2013 de 26,9 por ciento de la población
económicamente activa y de 26,8 por ciento en 2014, con lo que se
superarán de largo los seis millones de desocupados.
Pese a ese panorama desolador, Rajoy afirmó que España trabajará
para superar los malos presagios sobre su economía trazados por
diversos analistas y organismos, incluida la OCDE.