Sorpresa mayúscula la del estadio Nelson Fernández, con el peor
conjunto de la pasada temporada barriendo al actual campeón
nacional. A favor de los Huracanes de Rigoberto Madera está un bateo
oportuno que fabricó carreras en los momentos claves y les sacó
provecho a las 18 bases por bolas regaladas por los Tigres de Roger
Machado, a seis por juego.
No menos inesperadas resultaron las tres victorias de los
Toronjeros ante los Naranjas villaclareños. Le salió de maravillas
al piloto Armando Jhonson utilizar dos veces como relevista al
veterano zurdo Wilber Pérez, frente a un equipo que solo marcó
carreras en cinco ocasiones y dejó anclados en las almohadillas a 28
corredores.
Los aficionados indómitos deben estar añorando los gloriosos días
de la llamada "segunda aplanadora", cuando doblegaban a los Alazanes
granmenses con facilidad. Pero este es otro Santiago, sin Meriño por
primera vez tras 21 años de exitosa carrera y con la entrañable
ausencia de Héctor Olivera, un pelotero sencillamente insustituible.
Solo cinco boletos, con 18 estrucados en tres salidas, dicen a las
claras que aquella poderosa ofensiva pertenece al pasado.
Son tres botones de muestra en esta arrancada de una temporada
que promete espectacularidad. Por supuesto, las aguas deben tomar su
nivel, porque los guarismos resultan increíbles: 246 de promedio
colectivo de bateo, con una docena de cuadrangulares en 25 partidos
y 2,49 el pitcheo, con la defensa dejando mucho que desear, jugando
a ritmo de 2,4 pifias por partido.
Este finde semana sobresale el enfrentamiento entre dos invictos. Los
Cocodrilos yumurinos reciben en su cuartel general a los Leñadores,
estos últimos con un cuerpo de lanzadores promediando 0,62 frente a
los bateadores pinareños. Interesante porque la tropa de Víctor les
bateó por encima de 300 a los Sabuesos holguineros. Sin olvidar el
Sancti Spíritus-Ciego y el Villa Clara-Mayabeque, duelo entre uno
que los ganó todos y otro que los perdió.