Control y ahorro del gas es igual a más energía

El uso irracional del “gas de la calle” impide al país la generación de más electricidad. Es ineludible la puesta en marcha de un nuevo sistema de medición y facturación que establezca justas diferencias entre el consumo doméstico y el comercial

ROBERTO TORRES BARBÁN

En su casa del habanero barrio Cayo Hueso, Ada se levanta a preparar el desayuno de sus nietos y enciende el fogón, que quizás quede prendido innecesariamente hasta el almuerzo y posiblemente hasta la hora de comida.

Foto: Otmaro Rodríguez Díaz La insuficiente disponibilidad de equipos de medición para el gas contribuye a su derroche.

Muy cerca de su casa Orlando vende unas sabrosas pizzas, que elabora en un horno gastador construido por él mismo, y que como combustible usa el "gas de la calle" que le llega a su casa. Para suerte suya sale prácticamente gratis, pues al igual que su vecina pagará tres pesos por el consumo de su negocio y el de su casa.

En ambos casos los metros contadores de este subsidiado combustible están rotos, y desde hace tiempo se les cobra una tarifa fija que no refleja su verdadero consumo. Ellos forman parte de los más de 72 mil clientes capitalinos que no cuentan con estos equipos de medición o los tienen rotos, una tercera parte del total de usuarios. Pero sucede que el combustible que Ana y Orlando derrochan perjudica a otros clientes de ese producto y a quienes ni siquiera lo consumen. ¿Por qué?

El llamado "gas de la calle" que llega a unos 250 mil clientes capitalinos (estatales y residenciales), y beneficia a casi un millón de habaneros, se produce en las diferentes plantas de la empresa mixta ENERGAS S.A. Allí, a partir del consumo del gas natural que emanan los pozos de petróleo también se genera la electricidad más barata del país. Por tal motivo se apuesta por un mayor uso de ese combustible en la generación eléctrica, pero el sostenido ascenso en la curva de consumo doméstico impide esta proyección, que propiciaría un importante ahorro de petróleo y por consiguiente de divisas.

En el 2011, por ejemplo, se destinó para preparar el aire metanado que distribuye la Empresa de Gas Manufacturado de la capital el 21 % de la materia prima que llegó a ENERGAS, y aunque se previó que la cifra se mantuviera en el actual calendario, al cierre del primer semestre se reporta un sobreconsumo de 5,2 %, lo que provocó que disminuyera el gas destinado a la generación eléctrica.

Esto no solo afecta las proyecciones económicas del país, sino también al 66 % de la población cubana que cocina con electricidad, una matriz de consumo que se prevé mantener por ser la más económica y que no es altamente subsidiada como el gas.

A pesar de que la cocción con electricidad es la más económica para el país, en las casas prefieren cocinar con gas licuado (balita) o aire metanado (gas de la calle), que son mucho más subsidiados y sus facturas hoy resultan de muy bajos precios.

Ya se encuentra aprobada una política para la comercialización liberada del gas licuado, a precios sin subsidio, como opción adicional a la venta normada.

La dirección del país también toma medidas para estabilizar la reparación y el mantenimiento de los equipos electrónicos de cocción, así como la aplicación de políticas de precios y crediticias que favorezcan su reposición o la adquisición de medios nuevos, más duraderos, de mayor calidad y de mejores prestaciones.

¿MANOS AMARRADAS O BRAZOS CRUZADOS?

La directora general de la Empresa de Gas Manufacturado, Mayra Elena Tasé Cruzata, explicó a Granma que el aumento en el consumo de aire metanado se debe esencialmente al incremento de clientes en los últimos cinco años —aunque en el 2012 no han sido considerables—, al ascendente número de clientes sin metros contadores y al mal estado de algunas redes de distribución.

Otras indisciplinas han sido detectadas; entre ellas la existencia de clientes ilegales, impagos de la facturas por periodos de hasta un año, agresión o daño a metros contadores, así como múltiples casos que permiten conexiones ilegales a sus instalaciones. Dijo, además, que uno de cada tres clientes no posee metro contador o lo tiene roto y "sus facturas no reflejan consumos reales, los cuales se calculan tomando en cuenta los últimos seis meses metrados, si alguna vez lo fueron".

Para enfrentar esta situación la empresa intenta fomentar algunas acciones, muchas de las cuales marchan a un ritmo muy lento pues requieren análisis y aprobaciones que tienden a alargarse, según analistas del sector. Con el objetivo de cambiar patrones de consumo, la empresa apuesta por un Nuevo Sistema de Facturación, que en realidad constituye una actualización del sistema vigente: mejora las opciones de atención al cliente para el cambio de nombre y de título (no existen actualmente) entre otras medidas de carácter organizativo.

Esa entidad también se enfoca en revertir el débil trabajo que ahora realiza su cuerpo de inspectores, pues al decir de la propia directiva "el sistema de inspección es insuficiente, ya que no permite dar la respuesta necesaria a las indisciplinas y se presta a la comisión de ilegalidades, como el impago de las facturas". Algunos roban el producto, otros realizan instalaciones ilegales, rompen los metros e incluso existen quienes ponen trabas para que el personal acceda a los metros contadores.

MIRARSE EN EL ESPEJO DE LAS DIFICULTADES INTERNAS

Sobre la carencia de instrumentos de medición que reflejen a los clientes sus verdaderos consumos, el director adjunto de la entidad de gas manufacturado, Rigel Salinas González, indicó que desde el 2009 se ejecuta la instalación y reposición de metros contadores, aunque aún se deben importar unos 90 mil equipos. Además, se trabaja para incrementar las capacidades del laboratorio para reparar los metros contadores dañados.

Al respecto, el directivo admitió que la situación actual en que se encuentran los 70 mil consumidores sin metraje, se debe a insuficiencias en aspectos organizativos y a un proceso de contratación deficiente.

Por su parte, Noel León Fernández, director de la UEB de Redes comentó que esa entidad traza su propia estrategia para evitar las pérdidas internas del combustible. En tal sentido señaló que el primer objetivo es eliminar las fugas en las redes y estabilizar presiones que permitan lograr mayor eficiencia en la distribución.

Para ello se le presta atención especializada a los más de 30 kilómetros de gasoductos de ENERGAS y de otros 900 kilómetros de redes por la ciudad, donde se acometen trabajos de remodelación y en la optimización de los gasoductos.

En fin, que para lograr disminuir el consumo del aire metanado que llega de ENERGAS, y conocemos como "gas de la calle", se precisa en primer lugar de adecuadas políticas de control y ahorro. Solo así podrá destinarse más gas metanado a la generación de energía eléctrica para el país.

 

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