ASUNCIÓN.—
El gobierno paraguayo rechazó nuevamente la participación de una
representación de la Unasur como observadora en los comicios del
2013 como parte del proceso que podría llevar a su regreso al seno
del bloque integracionista.
Una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores arremetió
contra los acuerdos en ese sentido adoptados por la Cumbre de la
Unión de Naciones Suramericanas desarrollada en Lima y desestimó
cualquier posibilidad de cursarle invitación para ello.
Paraguay fue suspendido de la membresía en esa organización
regional, al igual que en el Mercosur, como consecuencia del quiebre
institucional de junio pasado, materializado con la destitución del
presidente constitucional, Fernando Lugo.
En esa ocasión, los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unasur
aplicaron una sanción al gobierno surgido de ese golpe de Estado
parlamentario aunque dejaron abierto el camino para suspenderla
mediante la realización de comicios libres y transparentes y la
asunción de un nuevo Ejecutivo.
La cancillería paraguaya aseguró que el cumplimiento de ese
cronograma para facilitar su regreso a la Unasur constituye una
persecución automática y una nueva forma de intervencionismo sin
base jurídica ni moral.
En la misma declaración, desestimó la preocupación de los países
de la región por la recuperación de la democracia paraguaya y la
consideró como una fachada para ocultar la intención de respaldar lo
que entiende como suspensión ilegal e ilegítima de su presencia en
Unasur.
Igualmente, el aislado gobierno paraguayo insiste en que el
impedimento de participar en los foros y otros mecanismos de la
región, motivado por la mencionada suspensión, tiene como objetivo
coartar sus derechos para incidir en las decisiones de política
exterior.
Sin tener en cuenta la importancia de la observación
internacional para garantizar la transparencia de las próximas
elecciones, el gobierno afirmó que la Unasur no reúne condiciones de
imparcialidad para recibir la invitación correspondiente.