El
asesinato selectivo de supuestos terroristas por parte de Estados
Unidos, es un ejemplo de la tendencia del presidente Barack Obama de
mantener un nivel innecesario de secretos sobre su política de
seguridad nacional.
Los funcionarios de la Casa Blanca nunca explican cómo se
seleccionan estos objetivos y esconden detalles sobre el proceso de
toma decisiones, además de que existen dudas sobre la manera en que
estas medidas serán implementadas por futuras administraciones,
señala hoy un editorial del diario The New York Times.
Obama desarrolla nuevas reglas para ejecutar adversarios de
Estados Unidos alrededor del mundo, pero este esfuerzo es solo un
primer paso hacia el reconocimiento de que cuando un gobierno
elimina personas fuera del campo de batalla, "debe hacerlo dentro
del marco de algún basamento legal", añade el rotativo.
Desde 2004, el Ejecutivo norteamericano lleva a cabo un programa
para eliminar a supuestos terroristas asociados con la organización
Al Qaeda y los talibanes en Afganistán, en particular con el empleo
de aviones sin tripulación (drones).
La CIA ha realizado 320 golpes con drones en Pakistán desde ese
año, en los que mató a más de dos mil 560 personas, incluyendo no
menos de 150 civiles. Otros 55 ataques se realizaron en Yemen.