Lo cierto es que cada vez que se acerca un nuevo reto Yunidis lo
encara con total enfoque, hasta... conseguir volar sobre las pistas
con los pies bien puestos en la tierra. El último de ellos y donde
nuevamente hizo historia fueron los Juegos Paralímpicos de Londres.
Tres oros con otras tantas primacías universales en la categoría
T-46:
El hectómetro le deparó en la ronda preliminar la condición de
convertirse en la segunda mujer discapacitada en rebajar los 12
segundos (11.95) algo conseguido antes por su coequipera Omara
Durand, en Guadalajara 2011 (11.99). Luego dominó la final con
12.01. Precisamente en esas instancias estampó su firma en los 200 y
400 metros, con respectivos 24.45 y 55.72, elementos suficientes
para optar por quinta ocasión por la condición de mejor atleta
discapacitada del año en Cuba.
Sobre eso, su presente y futuros anhelos, accedió a platicar con
Granma la santiaguera de 25 años de edad.
Un 2012 de ensueño, ¿todo según lo previsto?
Sí, a pesar de no haber tenido ninguna competencia internacional
previa a Londres todo fue fluido. Cumplimos con la preparación sin
interrupciones, muy enfocados en los objetivos de trabajo. La base
en Glasgow contribuyó a la obtención de la forma deportiva y llegué
en óptimas condiciones a Londres, sin presiones en el plano
psicológico y totalmente adaptada a las condiciones del clima y el
horario.
Cinco carreras en ocho días, incluso, estreno a ese nivel en la
vuelta al óvalo. ¿Desgaste?
El cansancio lógico, no más. Acá los días de la semana mi
entrenadora Míriam Ferrer y yo los planificamos en función de cada
distancia, todas tienen elementos específicos. Los cien metros son
mis favoritos, entre otras cosas porque se termina más rápido la
tensión. Respecto a rebajar los 12 segundos estábamos confiadas en
conseguirlo, incluso desde Guadalajara, lo que allí me presioné un
poco. En el caso de los 400 es una carrera técnicamente compleja, de
intensidad progresiva. Y los 200 los considero la más difícil para
mí, por la arrancada en curva y sostener la velocidad luego en la
recta.
Míriam, las plusmarcas, nuevas metas...
A Míriam le debo todo, ha sido vital en mis resultados. Estamos
juntas desde el 2005 y con solo mirarnos sabemos qué pasará. Tiene
muchos conocimientos y domina plenamente todo lo relacionado con la
velocidad. Ha estado muy ligada a esa área desde sus tiempos de
atleta activa.
Los récords no son algo que tenga en mente siempre. Salen, en
especial cuando me siento óptima y todo ha salido bien en los
entrenamientos y controles. Actualmente estoy buscando la forma
física en esta etapa de preparación general, para luego entrar en
especificidades técnicas. La sistematicidad y la práctica me han
hecho alcanzar cierta maestría deportiva y la próxima meta se
encuentra en París, sede del próximo mundial y donde trataré de
repetir los cetros de Christchurch, Nueva Zelanda.
¿Fuera de las pistas?
Muchas cosas, aunque la mayor parte del tiempo se la dedico al
atletismo. De niña no me gustaba, pero ha sido algo muy grande, hoy
le agradezco mi realización como persona. Me encanta la música, en
especial las baladas, soy muy conversadora, con mis amistades
íntimas —a las que selecciona con sumo cuidado—, y mi familia. Uno
de mis mayores anhelos (por realizar aún), es tener hijos, formar un
hogar, y sé que lo haré bien, pues tengo sangre para los niños.
Esa afirmación y su habitual sonrisa sellaron una vez más nuestra
conversación.