Cuba
abogó hoy porque la inversión extranjera directa en los países de
América Latina y el Caribe debe diversificarse más allá de la mera
extracción de los recursos naturales, que solo deja beneficios
marginales a los pueblos.
"Esa participación debe producirse de manera que contribuya de
forma efectiva al desarrollo armónico y equilibrado de los países
receptores, compartiendo riesgos para la introducción de nuevas
tecnologías, así como en la capacitación y en los procesos de
aprendizaje", afirmó el viceministro cubano de Comercio Exterior,
Oscar Pérez-Oliva.
Al intervenir en una reunión ministerial en Chile previa a la
próxima cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y
Caribeños (Celac) y la Unión Europea, el funcionario llamó la
atención sobre el bajo porcentaje de las inversiones de alto
contenido tecnológico y las dirigidas a la investigación y
desarrollo en el subcontinente.
Ello evidencia que la participación de la inversión extranjera
debe reforzar las perspectivas y las dimensiones del desarrollo
sostenible para todos, señaló el vicetitular, ante delegados de más
de 40 naciones en Puerto Varas, en la sureña región chilena de Los
Lagos.
Pérez- Oliva instó a los presentes a cuidar que los mecanismos
para la atracción y protección a los inversionistas extranjeros, no
perjudiquen el derecho soberano de los países a establecer y aplicar
políticas de desarrollo económico que garanticen el correcto
equilibrio entre sus programas e intereses nacionales.
El delegado cubano consideró vital que la participación de la
inversión extranjera en el desarrollo "de nuestras economías no
puede implicar la desaparición de la micro, pequeña y mediana
empresa; sino ofrecer una contribución importante a su reforzamiento
y eventual incorporación a las cadenas internacionales de valor".
En ese sentido, destacó la importancia de esos tipos de empresas
en la promoción del empleo, la movilidad y la inclusión social,
entre otros aspectos que sostienen el desarrollo.
El viceministro consideró un deber de los inversionistas foráneos
contribuir sin obstáculos ni barreras a la transferencia del
conocimiento, la ciencia, la tecnología y a la formación del capital
humano, con el propósito de que se eleven los indicadores económicos
y sociales en las naciones de la región.
Pérez-Oliva recordó que la inversión extranjera directa en la
economía cubana se inició desde el año 1988.
"En ese momento se agudizaban los efectos del bloqueo económico,
comercial y financiero impuesto de forma unilateral por el gobierno
de los Estados Unidos, que a pesar de su reiterada condena por la
comunidad internacional, no solo se mantiene vigente sino que se
recrudece", enfatizó.
El representante cubano precisó que actualmente en su país operan
más de 200 asociaciones económicas internacionales con compañías
extranjeras de más una decena de países, con importante
participación de empresas de la Unión Europea y una creciente
participación de algunos países de América Latina.
"Lograr los objetivos de desarrollo que nos hemos propuesto para
elevar la calidad de vida de nuestro pueblo, exige que la inversión
extranjera directa se inserte de forma armónica en nuestra economía
socialista", subrayó.
Entre los principales retos que enfrenta Cuba mencionó el acceso
a tecnologías de avanzada, métodos gerenciales, financiamiento
externo a mediano y largo plazos, la diversificación e incremento de
las exportaciones y la reducción de las importaciones.
"En este propósito concedemos gran importancia al papel que
pueden jugar las Zonas Especiales de Desarrollo", comentó.
Al encuentro ministerial, que concluirá mañana, asisten las
ministras de la Producción de Perú, Gladys Triveño; y de Industria
de Argentina, Débora Giorgi, así como Álvaro Santos, titular de
Economía y Empleo de Portugal.
Además, el ministro chileno de Economía, Pablo Longueira; el
secretario ejecutivo adjunto de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (Cepal), Antonio Prado y el director general de
Empresa e Industria de la Comisión Europea, Daniel Calleja.
Las conclusiones de la reunión serán entregadas a los jefes de
Estado y Gobierno en la cumbre Celac-Unión Europea, que tendrá por
escenario a Santiago de Chile, los días 26 y 27 de enero próximos.
Al término de esta cita de ambos bloques, se realizará la cumbre
de la Celac, en la que Cuba recibirá de manos de Chile la
presidencia pro témpore de esa organización.