Un poeta llamado Polito

MICHEL HERNÁNDEZ
michelher@granma.cip.cu

El tiempo cubre apenas una década. Pero es la década en que le nacieron a la escena trovadoresca cubana discos de colección como Náuseas de fin de siglo (Santiago Feliú), Monedas al aire (Carlos Varela), Giovanna (Gerardo Alfonso) o Trova-tur (Frank Delgado), que marcaron una época, la de los noventa, y fueron marcados por ella.

Foto: Otmaro RodríguezPolito Ibáñez en el Teatro de Bellas Artes.

Eran fonogramas de jóvenes músicos que en aquel entonces latían con el mismo pulso de sus seguidores y que contaban su país de manera honesta e inteligente, quedando como testimonios de una etapa que puede leerse como un libro a través de las audaces canciones de dichos fonogramas. En la lista, cómo no, resalta un disco de Polito Ibáñez, Recuento, que sirve de refugio a canciones de alta intensidad como Gente común o la moda, uno de esos temas a los que era inevitable echar mano cuando nos preparábamos para afrontar la vida cotidiana o, ya entrada la noche, comenzábamos a pasar "recuento" a los detalles de nuestra existencia.

Desde su punto de partida como cantautor, la obra de Polito se ha definido por letras de carácter existencial, de fino lirismo y con un brillante equilibrio entre música y poesía. Por eso no sorprende que el músico, en tiempos en que se echa de menos un análisis más exhaustivo sobre los motivos que prácticamente han condenado a un gueto la creación sonora de altos valores poéticos, haya emprendido la arriesgada empresa de unir de manera natural la trova y la poesía de bardos del patio como Eliseo Diego, Roberto Fernández Retamar, Reyna María Rodríguez, Nancy Morejón, Miguel Barnet, Carilda Oliver, Reynaldo González, Marilyn Bobes, un trabajo que tomará cuerpo en el fonograma Ante tus ojos, que saldrá bajo la égida de la disquera Colibrí. Polito tiene claro los propósitos que mueven los resortes de su nueva etapa de madurez creativa. "Para mí es muy importante promocionar poetas cubanos que han calado muy hondo en mi generación y acercar a los jóvenes a un tipo de manifestación cultural que los ayude a crecer realmente como seres humanos", comentó en su momento.

Y el nuevo concierto que acaba de ofrecer en Bellas Artes lo puso en evidencia. También, en este caso, hubo poetas que abrieron el espectáculo con la lectura de sus respectivas obras. Allí estaban Alex Pausides y Bladimir Zamora, a quien presentó como uno de sus compañeros de bohemias y de madrugadas interminables. Tras la lectura comenzó la música. La música de un trovador que desde sus libertades individuales sigue cronicando la realidad en sus aspectos concretos, reales, y contradictorios, pero desde esa manera íntima y sencilla que lo ha caracterizado desde que comenzó su carrera, en la que nunca le ha dado demasiada importancia a convertirse en un cantautor que convoque multitudes.

En el espectáculo Polito se mostró más conversador, extrovertido y eufórico que de costumbre. Dejó caer varias piezas emblemáticas de su repertorio, (por cierto, interpretó algunas de sus inicios como Recuento, que deberían ser más habituales en sus programas), y estuvo acompañado de una selección de la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el maestro Enrique Pérez Mesa. Como eje de su acción poética, interpretó poemas musicalizados de Alex Pausides y Bladimir Zamora, títulos que eligió debido a su concordancia con la esencia espiritual que albergan esos textos.

 

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