Eran fonogramas de jóvenes músicos que en aquel entonces latían
con el mismo pulso de sus seguidores y que contaban su país de
manera honesta e inteligente, quedando como testimonios de una etapa
que puede leerse como un libro a través de las audaces canciones de
dichos fonogramas. En la lista, cómo no, resalta un disco de Polito
Ibáñez, Recuento, que sirve de refugio a canciones de alta
intensidad como Gente común o la moda, uno de esos temas a
los que era inevitable echar mano cuando nos preparábamos para
afrontar la vida cotidiana o, ya entrada la noche, comenzábamos a
pasar "recuento" a los detalles de nuestra existencia.
Desde su punto de partida como cantautor, la obra de Polito se ha
definido por letras de carácter existencial, de fino lirismo y con
un brillante equilibrio entre música y poesía. Por eso no sorprende
que el músico, en tiempos en que se echa de menos un análisis más
exhaustivo sobre los motivos que prácticamente han condenado a un
gueto la creación sonora de altos valores poéticos, haya emprendido
la arriesgada empresa de unir de manera natural la trova y la poesía
de bardos del patio como Eliseo Diego, Roberto Fernández Retamar,
Reyna María Rodríguez, Nancy Morejón, Miguel Barnet, Carilda Oliver,
Reynaldo González, Marilyn Bobes, un trabajo que tomará cuerpo en el
fonograma Ante tus ojos, que saldrá bajo la égida de la
disquera Colibrí. Polito tiene claro los propósitos que mueven los
resortes de su nueva etapa de madurez creativa. "Para mí es muy
importante promocionar poetas cubanos que han calado muy hondo en mi
generación y acercar a los jóvenes a un tipo de manifestación
cultural que los ayude a crecer realmente como seres humanos",
comentó en su momento.
Y el nuevo concierto que acaba de ofrecer en Bellas Artes lo puso
en evidencia. También, en este caso, hubo poetas que abrieron el
espectáculo con la lectura de sus respectivas obras. Allí estaban
Alex Pausides y Bladimir Zamora, a quien presentó como uno de sus
compañeros de bohemias y de madrugadas interminables. Tras la
lectura comenzó la música. La música de un trovador que desde sus
libertades individuales sigue cronicando la realidad en sus aspectos
concretos, reales, y contradictorios, pero desde esa manera íntima y
sencilla que lo ha caracterizado desde que comenzó su carrera, en la
que nunca le ha dado demasiada importancia a convertirse en un
cantautor que convoque multitudes.
En el espectáculo Polito se mostró más conversador, extrovertido
y eufórico que de costumbre. Dejó caer varias piezas emblemáticas de
su repertorio, (por cierto, interpretó algunas de sus inicios como
Recuento, que deberían ser más habituales en sus programas),
y estuvo acompañado de una selección de la Orquesta Sinfónica
Nacional, dirigida por el maestro Enrique Pérez Mesa. Como eje de su
acción poética, interpretó poemas musicalizados de Alex Pausides y
Bladimir Zamora, títulos que eligió debido a su concordancia con la
esencia espiritual que albergan esos textos.