Imágenes y sonidos de Italia

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

Nadie escapa a la tentación de lanzar una moneda a la Fontana de Trevi, sea para probar suerte o para reverenciar a Roma. Nadie tampoco, sea o no versado en el arte lírico musical, deja de asociar los aires de la península europea a los grandes nombres de la ópera.

Foto: Yaimí RaveloBortolato y Pérez Mesa en concierto.

Bajo el signo de tales coordenadas simbólicas quedó inaugurada el lunes la XV Semana de la Cultura Italiana en Cuba, coordinada por el Ministerio de Cultura, la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y la embajada de Italia.

En el antiguo Convento de San Francisco de Asís quedó desplegada la exposición Microcosmos, del fotógrafo Luciano del Castillo, en la cual el artista reinterpreta el ambiente que se respira alrededor de la célebre Fontana.

"Empecé a tomar fotos y a elegirlas, porque quería que fueran una narración de los diarios de la vida; en esa búsqueda encontré a los ciudadanos que trabajan en ese entorno, a los turistas, a las personas que cotidianamente transitan por Roma y acuden a la Fontana, porque todo lo que pasa en tu espacio puede ser también lo más novedoso del mundo", explicó Del Castillo, veterano fotógrafo de alma peregrina y curiosidad insaciable.

Luego vino la música en la Basílica, con el oboísta veneciano Gianfranco Bortolato, avalado por su paso por las orquestas del Teatro Carlo Felice (Génova), el Teatro Alla Scala (Milán), el Teatro Regio (Turín), I Solisti Veneti y el Teatro de la Ópera de Roma y su selección para el estreno mundial de obras de Luciano Berio.

Acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Enrique Pérez Mesa, el maestro selló su entrega con la partitura de uno de los íconos del belcantismo, Vincenzo Bellini. Y aunque se trata de una obra instrumental, el Concierto para oboe y orquesta en Mi bemol lleva impregnado en su melodismo un sabor operático inconfundible.

Antes, tras la apertura del programa con una muy plausible interpretación orquestal del intermedio de la ópera Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni, Bortolato apostó por el Concertino en La menor, de Ermanno Wolf Ferrari (1876-1948), compositor escasamente frecuentado entre nosotros.

 

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