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Modernización de hormigoneras
Mezclar ahorro y eficiencia
RONALD SUÁREZ RIVAS
Tras un intenso trabajo de mesa y muchas pruebas, con el objetivo
de reactivar un equipamiento altamente deteriorado y a la vez
economizar piezas, combustible y lubricantes, la Empresa de
Soluciones Mecánicas (Somec), de Pinar del Río, ha emprendido la
modernización de decenas de hormigoneras pertenecientes al
Ministerio de la Construcción (Micons).
Con
la recuperación de las hormigoneras se continúa aprovechando el
parque de equipos existente en el país.
Fernando Laborde, director de Somec, explica que la experiencia
se lleva a cabo de conjunto con una entidad de Cienfuegos y pretende
la rehabilitación de más de cien de esos medios, a fin de poder dar
respuesta a los requerimientos del sector.
Se trata de una labor con un significativo impacto económico,
teniendo en cuenta que por cada hormigonera recuperada el país se
ahorra alrededor de 30 mil dólares por concepto de sustitución de
importaciones.
DESPEJAR LAS DUDAS
Carlos Oscar Valdés, especialista de la dirección técnica de
Somec, cuenta que todo comenzó en el año 2009, cuando surgió la
decisión de tratar de fabricar en nuestro país parte de los órganos
de trabajo (estructura que se ubica sobre el camión, donde se hace
la mezcla) de las hormigoneras, los cuales se estaban comprando
íntegramente en el exterior.
La
eliminación del motor auxiliar para mover la hormigonera, evita el
gasto de 40 litros de combustible diarios, explica Carlos Oscar
Valdés.
"A tono con las tendencias actuales a nivel internacional, que
buscan el incremento de la productividad, los nuevos aditamentos
poseían mayores dimensiones que la mayoría de los existentes en el
sector de la construcción, de procedencia soviética, y con muchos
años de explotación.
"De modo que después de lograr la producción de siete de los
componentes del órgano de trabajo en los talleres de Somec en
Cienfuegos (donde se encuentra la planta para el ensamblaje de esos
medios), nos vimos en la obligación de diseñar su acople a los
camiones Kamaz, para poder continuar aprovechando el parque que
teníamos en nuestras empresas del Micons", recuerda Valdés.
Ello llevó a una importante innovación, mediante la cual se logró
impulsar la mezcladora con el motor del vehículo y, de esa manera,
eliminar el motor auxiliar que se empleaba hasta entonces con tal
propósito.
"Sin embargo, esto generaba una serie de incógnitas. La primera
de ellas era determinar si el motor del camión tendría suficiente
potencia para mover también el trompo cargado de hormigón", rememora
el Máster en Ciencias Juan Antonio Mérida, director de la planta
reparadora, y junto a Valdés, uno de los autores principales del
proyecto.
"Además, existía la duda de que estos vehículos, que
originalmente venían con un órgano de trabajo de 3,5 toneladas,
pudieran soportar los nuevos, que son de cinco toneladas.
"Ante estas interrogantes nos dimos a la tarea de realizar un
arduo trabajo de mesa para recalcular los elementos del chasis y la
suspensión, y hacer un balance de potencia del motor".
BAILAR EN CASA DEL TROMPO
En julio del 2010, el primer prototipo comenzó a funcionar.
"Durante varios meses le estuvimos siguiendo la pista, para
asegurarnos de que no hubiera una falla", comenta Valdés.
Carlos
Oscar Valdés (derecha) y Juan Antonio Mérida, los dos principales
protagonistas del proyecto, aseguran que por cada equipo recuperado
el país se ahorra alrededor de 30 mil dólares.
Luego de que la práctica dijera la última palabra, quedó
despejado el camino para la generalización de esta experiencia.
"Ya hay terminadas 27 hormigoneras, las cuales se encuentran
prestando servicio en distintas entidades de todo el país, y antes
de que concluya el año deberán incorporarse otras diez", precisa.
"El trabajo se realiza de manera conjunta. En Cienfuegos se
encargan del ensamblaje del trompo, mientras que en nuestra
provincia se monta y se le hace el acople al motor del camión y se
lleva a cabo la reparación capital del vehículo, incluyendo
tapicería, chapistería y pintura", señala el director de Somec y
agrega que con el propósito de ganar tiempo, también en Santiago de
Cuba se ha iniciado la recuperación de estos medios, basada en el
proyecto de innovación tecnológica desarrollado por los
especialistas pinareños.
La revitalización, a un costo muy inferior al que habría
demandado la importación de equipos nuevos, implica un importante
beneficio económico para el país, pero no es esta la única ventaja.
La eliminación del motor auxiliar que se usaba anteriormente para
hacer girar el trompo representa, por cada hormigonera, un ahorro
diario de alrededor de 40 litros de combustible y dos litros de
lubricante; sin contar la batería y las piezas de repuesto que
habría que utilizar periódicamente.
Unido a ello se incrementa la capacidad de transportación por
viaje, algo que deriva en un aumento de la eficiencia.
Tales atributos le valieron al proyecto una mención en la última
Feria Internacional de la Construcción (Fecons), aunque sin duda el
mejor reconocimiento lo constituyen las obras que hoy se levantan a
lo largo del país, donde el empleo de los equipos rehabilitados
aporta ya un importante grano de arena, o mejor dicho, de hormigón. |