Atentados
dinamiteros hoy contra mezquitas chiítas de Bagdad y en las ciudades
septentrionales iraquíes de Kirkuk y Mosul dejaron como saldo final
23 muertos y 71 heridos, según recuentos oficiales actualizados.
Las explosiones en esta ciudad se registraron al anochecer cerca
de tres templos frecuentados por miembros de la mayoritaria
comunidad musulmana chiíta que observaban desde el fin de semana
pasado la Achura, los 10 días de luto por la muerte del Imán Hussein
en el desierto de Kerbala hasta 14 siglos.
La mayor parte de las muertes, seis, ocurrieron en la mezquita
del distrito de Hurriya, donde además 20 personas resultaron
heridos, a creer los partes oficiales.
Otra explosión, separada por apenas minutos, estremeció la
mezquita de Gaereat, donde tres fieles perecieron, la misma cantidad
de alcanzados por la metralla en el distrito de mayoría chiíta de
Chulla, en el norte metropolitano.
En ese hecho 14 personas sufrieron heridas, algunas graves con
temor para la vida.
Una serie de tres atentados en zonas de la ciudad septentrional
iraquí de Kirkuk causó la muerte de seis personas, poco después de
un acuerdo entre el Gobierno central y las autoridades autonómicas
kurdas.
Las primeras cuatro víctimas fatales se registraron en zonas
urbanas de Kirkuk cuando un auto cargado de explosivos fue detonado
cerca de un centro de la juventud del Partido Democrático Kurdo,
acorde con el relato de una fuente de seguridad.
Un primer recuento señala que dos personas murieron y siete
sufrieron heridas.
Minutos después una segunda explosión de las mismas
características estremeció una zona del noreste de la ciudad, con
saldo de un militar muerto y cuatro heridos, acorde con un parte
policial difundido en la zona.
Otro coche bomba fue activado en el norte de Kirkuk y mató a dos
personas e hirió a cinco, dijeron medios hospitalarios, que se
abstuvieron de proporcionar la filiación de las víctimas.
Kirkuk, donde existen grandes yacimientos de petróleo y gas, es
objeto de una agria disputa entre el Gobierno central y las
autoridades autonómicas que la semana pasada resultó en el
despliegue de fuerzas militares de ambas partes.
El presidente del parlamento iraquí, Osama al Noujafi, alertó que
un estallido militar en el Kurdistán puede desembocar en una guerra
civil.
Delegados del gabinete del primer ministro Nuri el Maliki se
reunieron con representantes kurdos en un esfuerzo por disminuir la
tensión y acordaron retirar a las tropas desplegadas la semana
pasada y crear comités mixtos para evitar nuevos incidentes.