Más
vulnerables a los efectos del cambio climático, los pequeños estados
insulares instan hoy en Doha a las naciones industrializadas a dejar
de hablar en vano sobre el tema y actuar de forma efectiva contra
ese flagelo.
Desde hace siete años, hablan y hablan sobre los compromisos para
disminuir sus emisiones de dióxido de carbono después del período
2008-2012, fecha en que vence el Protocolo de Kyoto, señaló Marlene
Moses, representante de la Alianza de los pequeños Estados insulares
AOSIS, integrada por 44 miembros.
La hora para hacer ese trabajo ya llegó, enfatizó.
Los objetivos para alcanzar un acuerdo exitoso chocan, sin
embargo, con la falta de intención de los Estados Unidos de
ratificar el Protocolo de Kyoto.
Ese país alberga cerca de un cuatro por ciento de la población
mundial, consume alrededor del 25 por ciento de la energía fósil y
es el mayor emisor de gases contaminantes del mundo.
En la XVIII Conferencia de las Partes (COP 18) de la Convención
Marco sobre Cambio Climático que se celebra en la capital de Catar
se debe, no obstante, alcanzar un tratado legalmente vinculante para
dar continuidad al Protocolo de Kyoto, Kyoto II.
Si se fracasa en eso solo aumentará la falta de confianza entre
las naciones desarrolladas y en vías de desarrollo, indicó un
delegado de Gambia en nombre de las naciones pobres, más castigadas
por los efectos del cambio climático.