El
Ejército sirio persiste hoy en su ofensiva contra grupos opositores
armados en la localidad de Dareya, provincia de Damasco Campo, lugar
desde donde pretendían lanzar un ataque y controlar la capital.
Una fuente del mando militar explicó a Prensa Latina que unos
siete mil insurgentes, en su mayoría extremistas de origen
extranjero, se agruparon en la referida localidad el pasado 15 de
noviembre, en vísperas del inicio del año nuevo musulmán.
La intercepción de comunicaciones reveló que los armados
planeaban entrar en la capital al día siguiente, tomar el control
del aeropuerto militar de Mazzeh y bombardear el Palacio
Presidencial, precisó.
Unidades de las fuerzas armadas iniciaron desde entonces una
poderosa ofensiva, a fin de limpiar la zona de la presencia de los
irregulares, apuntó.
Como resultado, hasta la fecha murieron unos mil 500 opositores,
al tiempo que un sinnúmero de ellos resultaron heridos, agregó.
Solo este lunes se entregaron a las autoridades unos 110
terroristas, calificativo empleado por el Gobierno para referirse a
los alzados, entre los cuales se identificó a tres pilotos de
nacionalidad jordana.
Durante las operaciones, los militares detectaron casi 80
escondites de armas y municiones, y confiscaron grandes cantidades
de armamento ligero, mediano y de gran porte, entre ellos cañones de
mortero.
Muchos de los ataques con morteros en el barrio residencial de
Mazzeh, la semana pasada, provinieron de aquella zona, apuntó la
fuente.
El último de esos proyectiles impactó la víspera en la zona de
Somariye, cercana al aeropuerto militar de Mazzeh, lugar donde
residen familias de militares.
Algunos de los insurgentes huyeron a la región de Yedeidet Artouz,
al sur de Damasco, mientras continúan las operaciones con el
objetivo de reducirlos de manera definitiva, concluyó.