El Sistema Nacional
de Protección Civil de Panamá decretó el estado de alerta amarilla
por la continuidad de las lluvias que desde el pasado jueves azotan
el país, y que han provocado la muerte a cinco personas, entre ellas
dos miembros de la Cruz Roja.
Las precipitaciones inundaron por lo menos 800 casas, así como
afectaron comercios, colapsaron infraestructuras y desbordaron ríos,
razón por la que el presidente panameño, Ricardo Martinelli, convocó
a un consejo extraordinario de ministros con la finalidad de
destinar recursos para reparar puentes, alcantarillados, acueductos,
viviendas y carreteras.