En momentos de crisis y desconcierto, el presidente del Gobierno
español, Mariano Rajoy, y el exbanquero Rodrigo Rato fueron al
encuentro del guía espiritual de la derecha ibérica, el exmandatario
José María Aznar (1996-2004), quien presentó este lunes en Madrid el
primer tomo de su libro de memorias.
En un lujoso hotel de la capital y rodeado de la plana mayor del
derechista Partido Popular (PP), Aznar alabó las gestiones de Rajoy
y Rato —dos de sus principales pupilos ideológicos— por lo mucho que
hicieron "y siguen haciendo por el bien de España".
Rato, mano derecha de Aznar en economía, fue uno de los
principales artífices de la instauración del modelo neoliberal que
hoy hace aguas en España. Después de transitar por muy lucrativos
puestos en el Fondo Monetario Internacional, dirigió por dos años la
tercera institución financiera en importancia del país, la
defenestrada Bankia.
En estos momentos, el economista enfrenta investigaciones sobre
su gestión al frente de ese banco, el cual abandonó poco antes de
que fuera nacionalizado con un agujero de 20 mil millones de euros
en activos tóxicos.
Por su parte, Rajoy ha hecho méritos propios en apenas un año
para entrar en la lista de los mandatarios más repudiados de la
historia reciente de España.
Los continuos recortes en sectores claves como la educación, la
salud y la seguridad social, así como el incumplimiento de su
programa electoral, han desatado protestas sin precedentes en las
calles españolas.
Aznar no desperdició la ocasión de hablar un poco de sí mismo
—quizás un libro de memorias no fue suficiente— y aprovechó la
presencia de los medios para encomiar la gestión económica de sus
años de gobierno.
El exmandatario se llevó ovaciones de su privilegiado quórum,
pero es poco probable que los más de cinco millones de personas sin
empleo en España estén de humor para celebraciones.
El encuentro de los jinetes del apocalipsis español, de tres
hombres que han llevado a España hasta el borde del precipicio en
que se encuentra en estos momentos, hace recordar ese viejo refrán
que dice: Dios los cría y el diablo los junta.