Laos en la OMC, una balanza de expectativas y desafíos

CLAUDIA FONSECA SOSA

La República Democrática Popular Lao se convirtió por estos días en el miembro número 185 de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La admisión, dada a conocer luego de una reunión en Ginebra, da luz verde a una aspiración del país indochino que data de 1997 y que ha recibido el visto bueno de China, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), y otros Estados occidentales.

La agricultura es la principal actividad económica en Laos.

Pero para lograr su membresía, Laos tuvo que realizar más de 90 modificaciones legislativas y decretos ejecutivos relativos al comercio, al tiempo que adecuó sus sistemas de tarifas para los productos agrícolas e industriales a las reglas de la OMC.

El país se comprometió también a eliminar subsidios a las exportaciones y a aplicar medidas antidumping, así como a regular la valoración aduanera, las operaciones de tránsito comercial, los tratos bilaterales de forma preferencial y otros arreglos, en consonancia con lo establecido por la organización dirigida por Pascal Lamy, que rige las normas del comercio mundial desde 1995.

Sin embargo, algunas naciones desarrolladas como Estados Unidos y la Unión Europea incumplen con esos preceptos, subsidian su producción agropecuaria e inundan con productos baratos a las economías vulnerables.

Aún así, la inclusión de Laos a la OMC supone beneficios deseados desde hace 15 años por el Gobierno, como mayores oportunidades de exportación y de atraer inversiones extranjeras, en aras de mejorar el nivel de vida de sus 6,5 millones de habitantes.

En 1986 Laos abogó por alentar la empresa nacional. Las reformas realizadas entonces —hacia un mercado con orientación socialista— permitieron que el país obtuviera resultados asombrosos, con un crecimiento promedio del 7 % en el periodo 1988-2001, excepto durante el impasse de la crisis financiera asiática de 1997.

En un lapso posterior, 2007-2011, la economía laosiana creció a un ritmo sostenido entre un 7,2 y un 7,8 %, según el Banco Asiático de Desarrollo, que espera que este indicador se ubique en 7,9 % en el año en curso.

El especialista Ruvislei González Sáez, del Centro de Investigaciones de la Política Internacional, comentó a Granma que en los últimos años el desenvolvimiento económico de Laos ha sido favorable, marcado sobre todo por el aumento de las inversiones extranjeras, una reducción del déficit de la balanza comercial y un incremento de las exportaciones de productos de la tierra y del mar.

La industrialización de la agricultura y la silvicultura ha sido fundamental para el despegue de Laos como una de las economías más estables dentro de todo el sudeste asiático. Gracias a esta estrategia, incluida en el Plan de Desarrollo Socioeconómico iniciado en el 2006, la producción de arroz alcanzó un máximo de 2,6 millones de toneladas en el 2008, frente a las 660 mil registradas en 1976.

Asimismo, en los últimos años el turismo ha experimentado una expansión considerable, hasta sobrepasar los dos millones de visitantes al año.

Dado que Laos es un país sin salida al mar, el desarrollo del sector de las comunicaciones y el transporte terrestre y aéreo es fundamental, y en ese sentido también se han alcanzado resultados positivos. Ya se han edificado nuevos caminos y puentes, mientras se proyecta la construcción de un sistema ferroviario nacional con el apoyo de China y Tailandia. Además, desde el 2010 se vienen realizando estudios de factibilidad para construir nuevos aeropuertos y mejorar los existentes en las provincias del norte.

Las redes de enseñanza también se han ampliado considerablemente en todos los niveles, y la atención sanitaria ha llegado al 90 % de la población del país.

No obstante, tras el ingreso de Laos a la OMC habrá que enfrentar considerables desafíos, como ampliar la demanda doméstica, alcanzar una superior competitividad y mejorar la preparación técnico-profesional de los recursos humanos, tal como reconoció el Ministerio de Industria y Comercio.

Expertos de la OMC han considerado que la membresía de estreno pudiera reportarle a Laos un impulso económico favorable. Asimismo, han vislumbrado que cuando se establezca la proyectada Comunidad ASEAN en el 2015, el país podría fungir como un importante enlace comercial entre China y el bloque conformado también por Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Vietnam, Brunei Darussalam, Cambodia y Myanmar.

Puestas las cartas sobre la mesa —dice el viceprimer ministro y titular de Exteriores, Thongloun Sisoulith, quien asistió a la decisiva sesión en Ginebra—, la tan añorada condición en la OMC requirió no solo modificaciones legislativas, sino que fue necesario cambiar el modo de hacer negocios y sobre todo la mentalidad, en un ejercicio que tomó tiempo. Esperemos entonces que "la inversión" reporte muy buenos frutos.

 

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