Pero para lograr su membresía, Laos tuvo que realizar más de 90
modificaciones legislativas y decretos ejecutivos relativos al
comercio, al tiempo que adecuó sus sistemas de tarifas para los
productos agrícolas e industriales a las reglas de la OMC.
El país se comprometió también a eliminar subsidios a las
exportaciones y a aplicar medidas antidumping, así como a
regular la valoración aduanera, las operaciones de tránsito
comercial, los tratos bilaterales de forma preferencial y otros
arreglos, en consonancia con lo establecido por la organización
dirigida por Pascal Lamy, que rige las normas del comercio mundial
desde 1995.
Sin embargo, algunas naciones desarrolladas como Estados Unidos y
la Unión Europea incumplen con esos preceptos, subsidian su
producción agropecuaria e inundan con productos baratos a las
economías vulnerables.
Aún así, la inclusión de Laos a la OMC supone beneficios deseados
desde hace 15 años por el Gobierno, como mayores oportunidades de
exportación y de atraer inversiones extranjeras, en aras de mejorar
el nivel de vida de sus 6,5 millones de habitantes.
En 1986 Laos abogó por alentar la empresa nacional. Las reformas
realizadas entonces —hacia un mercado con orientación socialista—
permitieron que el país obtuviera resultados asombrosos, con un
crecimiento promedio del 7 % en el periodo 1988-2001, excepto
durante el impasse de la crisis financiera asiática de 1997.
En un lapso posterior, 2007-2011, la economía laosiana creció a
un ritmo sostenido entre un 7,2 y un 7,8 %, según el Banco Asiático
de Desarrollo, que espera que este indicador se ubique en 7,9 % en
el año en curso.
El especialista Ruvislei González Sáez, del Centro de
Investigaciones de la Política Internacional, comentó a Granma
que en los últimos años el desenvolvimiento económico de Laos ha
sido favorable, marcado sobre todo por el aumento de las inversiones
extranjeras, una reducción del déficit de la balanza comercial y un
incremento de las exportaciones de productos de la tierra y del mar.
La industrialización de la agricultura y la silvicultura ha sido
fundamental para el despegue de Laos como una de las economías más
estables dentro de todo el sudeste asiático. Gracias a esta
estrategia, incluida en el Plan de Desarrollo Socioeconómico
iniciado en el 2006, la producción de arroz alcanzó un máximo de 2,6
millones de toneladas en el 2008, frente a las 660 mil registradas
en 1976.
Asimismo, en los últimos años el turismo ha experimentado una
expansión considerable, hasta sobrepasar los dos millones de
visitantes al año.
Dado que Laos es un país sin salida al mar, el desarrollo del
sector de las comunicaciones y el transporte terrestre y aéreo es
fundamental, y en ese sentido también se han alcanzado resultados
positivos. Ya se han edificado nuevos caminos y puentes, mientras se
proyecta la construcción de un sistema ferroviario nacional con el
apoyo de China y Tailandia. Además, desde el 2010 se vienen
realizando estudios de factibilidad para construir nuevos
aeropuertos y mejorar los existentes en las provincias del norte.
Las redes de enseñanza también se han ampliado considerablemente
en todos los niveles, y la atención sanitaria ha llegado al 90 % de
la población del país.
No obstante, tras el ingreso de Laos a la OMC habrá que enfrentar
considerables desafíos, como ampliar la demanda doméstica, alcanzar
una superior competitividad y mejorar la preparación
técnico-profesional de los recursos humanos, tal como reconoció el
Ministerio de Industria y Comercio.
Expertos de la OMC han considerado que la membresía de estreno
pudiera reportarle a Laos un impulso económico favorable. Asimismo,
han vislumbrado que cuando se establezca la proyectada Comunidad
ASEAN en el 2015, el país podría fungir como un importante enlace
comercial entre China y el bloque conformado también por Indonesia,
Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia, Vietnam, Brunei Darussalam,
Cambodia y Myanmar.
Puestas las cartas sobre la mesa —dice el viceprimer ministro y
titular de Exteriores, Thongloun Sisoulith, quien asistió a la
decisiva sesión en Ginebra—, la tan añorada condición en la OMC
requirió no solo modificaciones legislativas, sino que fue necesario
cambiar el modo de hacer negocios y sobre todo la mentalidad, en un
ejercicio que tomó tiempo. Esperemos entonces que "la inversión"
reporte muy buenos frutos.