Poco
antes de firmarse la tregua en Gaza, el premier israelí Benjamin
Netanyahu dijo que el gobierno sionista estaba haciendo pagar a
Hamás un alto precio. Sin embargo, más de la mitad de los 160
muertos palestinos a causa de los bombardeos sionistas fueron
mujeres y niños sin ninguna vinculación con el grupo islamista que
gobierna Gaza.
Durante los ataques, se conoció la triste historia de un niño de
solo 11 meses de nacido que fue asesinado por los ataques israelíes.
Un duro golpe al padre, Jihad al-Masharawi, que se encontraba
sirviendo como camarógrafo de la cadena británica BBC.
Al-Masharawi caminó con su hijo en brazos mientras miraba al
cielo en busca de respuestas. "¿Qué hizo mi hijo para morir así, qué
error cometió si solo tenía 11 meses?", dijo.
Otra
familia palestina quedó sepultada bajo los escombros de un edificio
de cuatro pisos. 11 víctimas, de ellos, seis menores, cuatro mujeres
y un anciano, perecieron ante la ráfaga de aviones F-16 israelíes.
"No entendemos la razón, dispararon sin avisar", dijo a la prensa
Hani, uno de los vecinos.
"Normalmente los drones avisan, pero esta vez no", precisó.
"La mayoría de las familias han quedado atrapadas en sus casas
por días, sin poder abandonar sus hogares para acceder a alimentos
básicos. Con tantos niños que ya sufren de malnutrición y anemia, el
impacto en la salud de los menores es potencialmente devastador",
dijo Osama Damo, miembro de la ONG Save The Children en Gaza.
Ese territorio palestino tiene una población de 1,7 millones de
habitantes, cerca de la mitad con menos de 16 años. Aún así, Israel
pretendió lanzar una lluvia de misiles sin afectar a uno solo de
ellos.
Imagínense un niño. A eso súmenle el constante estallido de
proyectiles. Lo que eso representa para un adulto y lo que puede
significar para él. La muerte de familiares frente a sus ojos. La
desesperación de vivir cada día a la suerte de no ser aplastado por
una pared u objetivo de un impacto directo. Este es el precio a
pagar por ser palestino. Este es el costo por ser niños, mujeres,
ancianos, hombres desvalidos en una región que es carne de cañón
desde hace décadas.
Las fuerzas sionistas reeditaron la devastadora operación Plomo
fundido de hace cuatro años en la que perecieron bajo las bombas
alrededor de 1 400 civiles, entre ellos 300 niños. Esta vez fueron
más de una centena. Los ciudadanos de esa región se preguntan cuánto
durará la tregua esta vez.
Netanyahu repite una y otra vez que el pueblo de Gaza no es su
enemigo. ¿Quiénes son entonces los enemigos de Israel?