Cuba
expuso hoy ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) su
preocupación y la de varios países respecto al empaquetado genérico
del tabaco, por su impacto negativo para las pequeñas economías.
La medida, introducida por Australia y promovida ahora por Nueva
Zelanda, prevé envolver el producto en cajetillas de idéntico tamaño
y color y sin logotipos, con el supuesto objetivo de desestimular su
consumo.
Este tipo de empaques destruye el valor de las marcas y las
denominaciones de origen, construidas a lo largo de muchos años,
incluso siglos, declaró Anabel Pérez, funcionaria de la misión
permanente de Cuba en Ginebra.
También estimulará el comercio ilícito del tabaco, dado que todas
las marcas adoptarán una imagen similar y será más difícil
diferenciar un producto falso de un original, afirmó la
representante cubana al intervenir ante el Comité de Obstáculos
Técnicos al Comercio.
"Es bien conocido por todos que Cuba siempre reconocerá el
derecho legítimo de los gobiernos de proteger la salud de la
población, como también nuestro país lo ha hecho durante más de 50
años", declaró.
Sin embargo, dijo, las evidencias científicas que sustentan la
relación entre la medida y el resultado específico a alcanzar en
materia de salud son muy cuestionables.
Tanto Cuba, como las delegaciones de República Dominicana,
México, Nicaragua, Honduras, Zambia, Zimbabwe, Nigeria e Indonesia,
instaron a la delegación de Nueva Zelanda a mostrar pruebas de que
la uniformidad de los envoltorios de los productos del tabaco
desestimulará su consumo.
El tema fue introducido ante el Órgano de Solución de Diferencias
de la OMC por República Dominicana.
La delegación de ese pequeño país caribeño denunció que la
medida, la cual entrará en vigor en Australia en diciembre, socavará
su industria tabacalera y constituye una violación al Acuerdo sobre
los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio.