LAS TUNAS.—Noviembre sigue marcando énfasis nacional frente a un
fenómeno que no por reiterado cada año deja de constituir
preocupación para todo el país: la necesidad de asegurar una mayor
seguridad vial en función de más vida y menos accidentes de
tránsito, considerados la quinta causa de muerte en Cuba.
Luego de medio siglo de insistencia y de acciones concretas en
torno a ese asunto, la realidad sigue demostrando cuán lamentable
resulta para miles de familias, entidades estatales, para la
sociedad y para la economía, el desconocimiento o la violación de lo
establecido para peatones, ciclistas, motoristas y conductores de
los más diversos medios de transporte.
El presente año no ha sido excepción. Baste recordar la oportuna
alerta que hicieron autoridades de Tránsito por medio de la prensa,
a la altura del verano, cuando el primer semestre ya inscribía más
de 5 600 hechos en todo el archipiélago, con un ascenso del 13 % en
personas fallecidas, comparado con igual etapa del calendario
precedente.
Acerca del carácter evitable que tienen esos accidentes y de las
nefastas consecuencias que provocan, se vuelve a insistir a lo largo
de todo este mes en provincias como Las Tunas, donde la Jornada 50
por la Seguridad Vial despegó a ritmo de sirenas, altoparlantes y
una interminable caravana de medios pertenecientes a Tránsito,
Ministerio del Interior, Transporte, otros sectores y organismos,
decisivos en la educación, prevención y cumplimiento de la Ley 109,
aprobada el 1 de agosto del 2010, durante el Quinto Periodo
Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.