Crear riquezas con trabajo honrado

Freddy Pérez Cabrera

Resultó iluso tratar de sorprender al campesino Alexey Rodríguez Rodríguez, de Camajuaní, en Villa Clara, intentando llegar antes que él a su finca. Al rebasar la talanquera que da acceso a su casa, eran las 7:00 a.m. y ya el patio simulaba un enjambre de personas. Unos limpiaban los ñames antes de envasarlos en sus cajas, mientras otros preparaban los dientes de ajo a sembrar en la jornada, o alistaban la frutabomba (papaya) acopiada, entre otros quehaceres.

Fotos del Autor.La cosecha de ñame obtenida por Alexey ha sido fabulosa.

Al preguntar por el dueño de la finca nos dijeron que estaba recorriéndola, un acto cotidiano que le permite comprobar "cómo amaneció la cosa" y orientar las nuevas tareas del día.

Al poco rato apareció. Lejos de ser una persona entrada en años con un sombrero alón en su cabeza, encontramos a un joven de apenas 32 años, con una gorra roja encasquetada en la sudorosa frente, a pesar de lo temprano del día. El fango y la hierba alojada en las botas delataban que a esa hora de la mañana ya había desandado buena parte de la finca.

Tras los saludos, el labriego no puso reparos en compartir con Granma las particularidades de su trabajo.

UN GUAJIRO ATREVIDO

Provocado por el cuestionamiento, y sin mucho protocolo, comenzamos el periplo por las cerca de 35 hectáreas de tierra que componen el área, ocasión propicia para conversar y conocer los secretos de sus buenos resultados productivos.

La buena atención de los sembrados garantiza la calidad de las producciones.

"Desde los ocho años ando por esta zona. De mi papá aprendí que solo del trabajo honrado proviene la riqueza. Fue él quien me enseñó los secretos del tabaco, el ajo, el ñame y otros cultivos fomentados aquí. Además, siempre insistía en que la semilla era lo más importante, sin ella, olvídate de buenas cosechas y altos rendimientos", expresa el joven, mientras acaricia las plantaciones.

"Yo comencé con unas tres hectáreas de tierra, dedicadas casi en su totalidad a la siembra de tabaco. Luego, por el Decreto Ley 259 recibí otras 15, en las cuales planté unas 200 mil posturas, obteniendo rendimientos de más de 530 quintales, y para este año ya tengo en el campo 250 mil plantas".

En el resto del recorrido, resalta el buen aprovechamiento de las casi 35 hectáreas con que cuenta la finca en estos momentos, en las cuales resulta difícil encontrar un palmo de tierra que no esté sembrado y bien atendido.

A un costado puede observarse el área donde cultivó el garbanzo, con rendimientos de unos 40 quintales por hectárea, más la frijolera y la zona donde plantó el maíz. Un poco más al fondo hay 8 000 matas de frutabomba (papaya), intercaladas con ajo, y cerca de 3 000 de guayaba, además de otro espacio dedicado a la siembra de cebolla.

"Esta tierra también es bendita para el cultivo del ajo. Este año sembré la semilla obtenida de unas 2 000 ristras, las cuales me proporcionaron casi tres millones de cabezas, vendidas en su totalidad al Estado", explica el joven campesino.

Además, fomenta varias hectáreas de malanga y tomate, y obtiene el arroz que consume en el año. Siembra boniato y yuca para alimento humano y, además, garantiza el 50 % de la comida que precisan los 160 cerdos convenidos con la Empresa Porcina. Por si fuera poco, también posee cien conejos y 170 gallinas, capaces de proporcionarles huevos a la familia y a los trabajadores que laboran junto a él.

Al inquirir por la complejidad que puede entrañar la atención de tantos animales en el mismo terruño, Alexey Rodríguez responde que ninguna. "Para esa tarea he designado a un solo hombre, quien garantiza la limpieza, alimentación y recolección de las posturas".

"Mire, periodista, donde hace falta un trabajador no ponga dos, porque eso los malcría y hace que se pierda el sentido del trabajo y de la responsabilidad. Ese principio impera en toda mi finca. Lo primero que yo hago cuando llego es pensar en las tareas del día y los recursos materiales y humanos necesarios para concretarlas de manera racional", alecciona el joven campesino.

Acerca de la fuerza de trabajo utilizada, aclara que, a través de la cooperativa, contrata un promedio de 25 hombres que laboran mañana y tarde todos los días, a los cuales paga un salario de 60 pesos diarios, más el almuerzo y una merienda.

"Son gente buena, que se esfuerzan por hacer bien su labor porque saben que serán bien remunerados y atendidos. Nuestra relación con ellos es de hermanos", explica. Aclara, sin embargo, que cuando debe hacer una crítica por algo mal hecho, la hace para solucionar el problema a tiempo.

Para el final nos dejó lo que considera lo mejor de su finca, el sembradío de ñame, cultivo introducido por primera vez este año, cuyos resultados han sido fabulosos.

"En marzo sembré 20 mil plantones, a partir de una semilla traída de Sancti Spíritus, y puedo decirte que ya en septiembre estaba recogiendo los primeros frutos, ñames de seis y siete libras. Hasta la fecha he acopiado unas 20 toneladas de esa deliciosa vianda, a un ritmo promedio semanal de 300 cajas de a 40 libras cada una, y falta un mundo por recolectar", reconoce el agricultor.

Expresa, además, que ese es un cultivo muy noble, que no lleva grandes recursos y desde el punto de vista económico ofrece excelentes dividendos. Para ilustrarlo, explica cómo según sus cuentas, invirtió tres pesos con ochenta centavos por montón, obteniendo 15 pesos de ganancia en cada uno de ellos.

Como guajiro inteligente, con esos resultados piensa sembrar 60 mil plantones el próximo año, para lo cual ya tiene su propia semilla garantizada.

LO IMPORTANTE ES PRODUCIR

Tomando en cuenta todo lo visto en las tierras de Alexey Rodríguez, se hace evidente la necesidad del cambio de mentalidad de algunos dirigentes de la agricultura y de otros sectores de la sociedad.

¿Qué importa que un hombre acumule fortuna, si ella proviene del sudor de su frente y del trabajo honrado? Esas producciones, a fin de cuentas, van a satisfacer la creciente demanda de alimentos de nuestro pueblo y pueden contribuir a disminuir los elevados precios de la mayoría de los productos. Ojalá hubiera muchos Alexey Rodríguez en cada territorio.

No está de más recordar cómo en medio del periodo especial, Raúl expresó que si había comida para el pueblo no importaban los riesgos, y que los frijoles eran tan importantes como los cañones. Luego agregaría otra idea esencial: La producción de alimentos es una cuestión de seguridad nacional.

 

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