Yarisley Silva por estabilizar su andar en las alturas

HAROLD IGLESIAS MANRESA

Estabilizar su andar en las alturas, eso sin duda pretende la pertiguista Yarisley Silva en la temporada atlética que se avecina.

Foto: Ricardo López Hevia Yarisley pretende superar los 4.80 para la cita universal de Moscú.

Poco faltó para que nuestra subcampeona olímpica, en lugar de asediar el firmamento pértiga en mano, hubiese saltado sobre el tablado de los grandes teatros. Ser bailarina era su otra pasión de pequeña, incluso, hizo pruebas de captación, pero un comentario sobre la posibilidad de engordar con el crecimiento la hizo decidirse a los nueve años por el atletismo.

Para dicha suya y de todos los cubanos, pues no estaríamos hablando hoy de una titular panamericana, plateada estival y recordista nacional con 4.75 metros.

Fue el entrenador Isidoro, en la escuela primaria Manuel Ascunce de su natal Pinar del Río, quien la inició. Luego en la EIDE su tía María de la Caridad le siguió los pasos. Así llegó al equipo nacional en el año 2002 con 15 primaveras y registro de 3.60 metros.

PASO A PASO HASTA LA CÚSPIDE...

Paciencia, constancia, a eso y más ha apostado Yarisley para materializar sus sueños. En la ciudad del Big Ben brilló con traje de plata acuñado con 4.75 metros, el mismo registro que la dorada estadounidense Jennifer Suhr pero con un fallo inicial sobre 4.45, a la postre costoso. Luego pasó la varilla limpiamente sobre 4.55, 4.60, 4.65, 4.70 y los mencionados 4.75, igualando su mejor marca de por vida, conseguida antes en los XVI Panamericanos de Guadalajara. Eso la convirtió en la primera cubana medallista en una modalidad sin fuerte tradición bajo los cinco aros.

"Este año ha sido el más importante de mi carrera deportiva, no solo por el hecho de haberme convertido en subcampeona olímpica igualando mi mejor registro, sino por la estabilidad conseguida", explicó la atleta de 25 años, quien desde hace poco reside en el reparto El Calero, en Vueltabajo.

Tanto es así, que en 19 de las 22 competencias en las que concursó culminó en uno de los tres puestos cimeros, con el 75 % de sus registros iguales o superiores a los 4.60 m. Ese rendimiento lo optimizó en la etapa estival (15 certámenes y 14 de ellos con metales, para totalizar siete doradas, seis plateadas y una de bronce).

¿Referentes previos?

"El 2011, aunque desde el 2008 exhibía 4.50 metros, pero ese fue el año de mi inserción en la elite, marcó el despegue, quebré seis cotas nacionales, concluí quinta en el Mundial de Daegu (4.70) —sintió mucha presión, ansiaba demostrar que la garrocha tenía potencialidades en su estreno a ese nivel—, y lo que considero uno de los momentos más placenteros, derrotar a la campeona del orbe y favorita, la brasileña Fabiana Mürer, en Guadalajara".

¿Baches en tu carrera?

"Entre el 2008 y 2009 caí en un bache psicológico que, además, afectó mi condición física. Gracias al apoyo de mi entrenador Alexander Navas, del psicólogo y de mis compañeros lo superé. Navas ha sido como mi padre, de valiosa ayuda, muy paciente y exigente, conocedor, entre los mejores del mundo, pues con la carencia de recursos que poseemos, mira los resultados".

BUSCANDO EL VELLOCINO DE ORO

En toda disciplina deportiva la relación entrenador-atleta es vital. Navas, consciente de su rol, aceptó profundizar sobre Yarisley y Dailis Caballero, principales exponentes entre las cuatro preseleccionadas:

"Hace cinco semanas iniciamos la preparación general, Yarisley tiene una potencia en su carrera de impulso envidiable, por su estatura pretendemos extenderla de 14 a 16 pasos y elevar el agarre de 4.30 a 4.40. Esas modificaciones le permitirán elevarse sobre los 4.80 y buscar la respetable marca de cinco metros. Suele competir con una garrocha que soporta 170 libras de fuerza y tiene 18.3 de flexión.

"Tanto a ella como a Dailis —exhibe 4.51 de tope personal—, pretendemos insertarlas en el circuito invernal, que tengan entre cuatro y cinco mítines de confrontación para luego buscar estabilizar en el comienzo de la IV Liga del Diamante. El objetivo fundamental es el Mundial de Moscú, pero el trabajo es progresivo, y necesitamos probar las modificaciones para confirmar su evolución", argumentó.

Ambos, Yarisley y Navas, subieron la varilla, convencidos de cuáles son las metas y hacia dónde va dirigido el trabajo. Estabilizar su andar en las alturas y perseguir el vellocino de oro en la cita del orbe entre el 10 y el 18 de agosto próximo.

 

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