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Yarisley Silva por estabilizar su andar en las
alturas HAROLD IGLESIAS MANRESA
Estabilizar su andar en las alturas, eso sin duda pretende la
pertiguista Yarisley Silva en la temporada atlética que se avecina.
Yarisley
pretende superar los 4.80 para la cita universal de Moscú.
Poco faltó para que nuestra subcampeona olímpica, en lugar de
asediar el firmamento pértiga en mano, hubiese saltado sobre el
tablado de los grandes teatros. Ser bailarina era su otra pasión de
pequeña, incluso, hizo pruebas de captación, pero un comentario
sobre la posibilidad de engordar con el crecimiento la hizo
decidirse a los nueve años por el atletismo.
Para dicha suya y de todos los cubanos, pues no estaríamos
hablando hoy de una titular panamericana, plateada estival y
recordista nacional con 4.75 metros.
Fue el entrenador Isidoro, en la escuela primaria Manuel Ascunce
de su natal Pinar del Río, quien la inició. Luego en la EIDE su tía
María de la Caridad le siguió los pasos. Así llegó al equipo
nacional en el año 2002 con 15 primaveras y registro de 3.60 metros.
PASO A PASO HASTA LA CÚSPIDE...
Paciencia, constancia, a eso y más ha apostado Yarisley para
materializar sus sueños. En la ciudad del Big Ben brilló con traje
de plata acuñado con 4.75 metros, el mismo registro que la dorada
estadounidense Jennifer Suhr pero con un fallo inicial sobre 4.45, a
la postre costoso. Luego pasó la varilla limpiamente sobre 4.55,
4.60, 4.65, 4.70 y los mencionados 4.75, igualando su mejor marca de
por vida, conseguida antes en los XVI Panamericanos de Guadalajara.
Eso la convirtió en la primera cubana medallista en una modalidad
sin fuerte tradición bajo los cinco aros.
"Este año ha sido el más importante de mi carrera deportiva, no
solo por el hecho de haberme convertido en subcampeona olímpica
igualando mi mejor registro, sino por la estabilidad conseguida",
explicó la atleta de 25 años, quien desde hace poco reside en el
reparto El Calero, en Vueltabajo.
Tanto es así, que en 19 de las 22 competencias en las que
concursó culminó en uno de los tres puestos cimeros, con el 75 % de
sus registros iguales o superiores a los 4.60 m. Ese rendimiento lo
optimizó en la etapa estival (15 certámenes y 14 de ellos con
metales, para totalizar siete doradas, seis plateadas y una de
bronce).
¿Referentes previos?
"El 2011, aunque desde el 2008 exhibía 4.50 metros, pero ese fue
el año de mi inserción en la elite, marcó el despegue, quebré seis
cotas nacionales, concluí quinta en el Mundial de Daegu (4.70)
—sintió mucha presión, ansiaba demostrar que la garrocha tenía
potencialidades en su estreno a ese nivel—, y lo que considero uno
de los momentos más placenteros, derrotar a la campeona del orbe y
favorita, la brasileña Fabiana Mürer, en Guadalajara".
¿Baches en tu carrera?
"Entre el 2008 y 2009 caí en un bache psicológico que, además,
afectó mi condición física. Gracias al apoyo de mi entrenador
Alexander Navas, del psicólogo y de mis compañeros lo superé. Navas
ha sido como mi padre, de valiosa ayuda, muy paciente y exigente,
conocedor, entre los mejores del mundo, pues con la carencia de
recursos que poseemos, mira los resultados".
BUSCANDO EL VELLOCINO DE ORO
En toda disciplina deportiva la relación entrenador-atleta es
vital. Navas, consciente de su rol, aceptó profundizar sobre
Yarisley y Dailis Caballero, principales exponentes entre las cuatro
preseleccionadas:
"Hace cinco semanas iniciamos la preparación general, Yarisley
tiene una potencia en su carrera de impulso envidiable, por su
estatura pretendemos extenderla de 14 a 16 pasos y elevar el agarre
de 4.30 a 4.40. Esas modificaciones le permitirán elevarse sobre los
4.80 y buscar la respetable marca de cinco metros. Suele competir
con una garrocha que soporta 170 libras de fuerza y tiene 18.3 de
flexión.
"Tanto a ella como a Dailis —exhibe 4.51 de tope personal—,
pretendemos insertarlas en el circuito invernal, que tengan entre
cuatro y cinco mítines de confrontación para luego buscar
estabilizar en el comienzo de la IV Liga del Diamante. El objetivo
fundamental es el Mundial de Moscú, pero el trabajo es progresivo, y
necesitamos probar las modificaciones para confirmar su evolución",
argumentó.
Ambos, Yarisley y Navas, subieron la varilla, convencidos de
cuáles son las metas y hacia dónde va dirigido el trabajo.
Estabilizar su andar en las alturas y perseguir el vellocino de oro
en la cita del orbe entre el 10 y el 18 de agosto próximo. |