Siete décadas sin que ni la Warner Bros, el estudio que la
produjo, se atreva a realizar un remake. Una decisión nada
criticable por cuanto el intento sería como lanzarse en bicicleta
contra una montaña (dos o tres series televisivas trataron de
retomar los personajes del filme, pero el repudio de la audiencia
hizo que se clausuraran los proyectos a los pocos días de
transmisión).
La misma historia no, ¿pero una continuación que resolviera el
problema de no poder contar con los icónicos rostros de Humphrey
Bogart e Ingrid Bergman?
Howard Koch, uno de los tres guionistas oficiales del filme,
escribió hace unos 40 años una continuación titulada Retorno a
Casablanca. Pero antes, tras el triunfo de Casablanca,
Koch había escrito el guion de "la izquierdista" Misión en Moscú,
una salida del plato que lo envió de cabeza a engrosar la lista
negra de Hollywood.
Lo que se hizo del guion sobre la que sería Casablanca II
no se aclara, pero lo cierto es que luego de la muerte de Koch, en
1995, Cass Warner, nieta de uno de los fundadores de la Warner
Bros, estuvo revolviendo entre los recuerdos del difunto y,
amarillento, oliendo a papel inerte, lo encontró.
Un guion donde se da cuenta de que Ilsa (la Bergman) y Víctor
Laszlo intentan localizar al duro Rick, luego de que junto al
capitán Louis Renaul (Claude Rains) ––"el comienzo de una nueva
amistad"–– se fueran a luchar contra las fuerzas nazis comandadas
por Rommel en el norte de África.
Lo que sigue es un secreto que los futuros productores no han
querido revelar. Se sabe, eso sí, que la trama cobra cuerpo después
de que el hijo, tan duro como su padre, llega a Casablanca en el
verano de 1961.
Aprovechando el éxito de Casablanca, la Warner
trató de realizar una rápida continuación con los mismos actores
bajo el título de Brazzaville (Rick y el capitán francés
luchando contra los nazis), pero nunca se llegó a dar el primer
golpe de claqueta.
El húngaro Michael Curtiz (1888-1962) supo manejar como pocos el
melodrama y el sentimentalismo¼ , casi sin que se notaran y lejos de
las fanfarrias lacrimosas que hundieron a otras películas. Su
Casablanca, concebida como un filme serie B y con parte de la
trama y los diálogos reescritos horas antes de iniciarse el rodaje
de cada día, es uno de los títulos más emblemáticos de la historia
del cine. Magia y misterio que han hecho rodar ríos de tinta a lo
largo de los años y que, según numerosas encuestas, lo convierten en
el filme más veces repetido por los espectadores en muchas partes
del mundo.
Cass Warner ha dicho que los estudios le prometieron darle luz
verde al proyecto si encuentran a un director "de garantía", porque,
como es lógico, todo pasa por el dinero.
A 70 años del clásico, se busca entonces a un nuevo Michael
Curtiz que, sin perder en sensibilidad, sea capaz de moverse entre
fantasmas.