Con este volumen de relatos, el autor reafirma su bien ganado
lugar en la narrativa cubana postrevolucionaria, entregándonos en
este libro una visión tan realista como fantástica de la Cuba de
hoy.
Heras León (La Habana, 1940), narrador, periodista, editor,
crítico literario y de danza, mereció el Premio Nacional de Edición
en el 2001 y el galardón Maestro de Juventudes en el 2007. Fundó y
dirige el Centro de Formación Li-teraria Onelio Jorge Cardoso.
Entre sus títulos se cuentan La guerra tiene seis nombres
(1968), Cuestión de principio (1984) y Cuentos completos
(2012).
Entretanto, los títulos Diseminaciones de Calvert Casey,
de Ja-mila Medina; Papyrus, de Osdany Morales, y La
Catedral de los negros, de Marcial Gala, que en sus respectivas
categorías de ensayo, cuento y novela resultaron galardonados con el
Premio Carpentier 2012, comenzaron su andadura pública justo en el
anterior Sábado del Libro, publicados por Letras Cubanas.
Introducido por su editora Mai-tée Gómez Fernández, el ensayo
Diseminaciones¼ ofrece en 330 páginas la biobibliografía del
escritor norteamericano-cubano Cal-vert Casey, y pone en las manos
del lector puntuales valoraciones sobre esta figura en cuestión que
la autora redescubre, una enjundiosa entrevista a Antón Arrufat, una
cronología y tres textos en inglés de Casey.
Papyrus (cuento), presentado por Milene Fernández, quien
integró el jurado que falló en su favor, se refirió al volumen
—donde todos los personajes tienen una sorprendente y deliciosa
historia que contar—, como un libro aparentemente onírico,
meticulosamente organizado, en el que un personaje se ha propuesto
descubrir siete bibliotecas ocultas que "a veces son bares, a veces
seres humanos, a veces casas de juego, estaciones de metro o
fábricas abandonadas", cuyas interconexiones resultan una "ecuación
perfecta poblada por una imaginación frondosa, exuberante y
desenfrenada en un libro lleno de información".
Para presentar la novela, Rogelio Riverón, director de Letras
Cuba-nas, resumió que es la historia de un asesino que se queda solo
consigo mismo y también la historia de la elección de un símbolo del
bien, solo que desde la hipocresía y la soberbia, y llamó la
atención sobre la ilusión de lo testimonial que produce Gala, pues
toda la historia parece el fruto de un interrogatorio.